Esta semana ha salido a la luz un caso de grooming, conocido como el acoso y el abuso sexual online en que un adulto contacta con un o una menor con el propósito de involucrarle en una actividad sexual. Gracias a la denuncia de la madre de la menor se ha podido detener al presunto autor, a quien se le acusa de los delitos de agresión sexual y corrupción a menores. Se trata de un chico de veinticinco años que contactó a través de la red social Instagram con la menor, haciéndose pasar por una identidad falsa. Se le acusa de grooming y de agresión sexual, ya que llegó a establecer contacto físico con la menor en dos ocasiones para agredirla sexualmente. 

Según sucedieron los hechos se puede observar como responde al patrón en que suelen actuar los groomers. Esto es, primeramente, el presunto agresor se ganó la confianza de la menor, algo muy parecido a como suele ocurrir en los casos de abuso sexual infantil.  En este caso, lo consiguió creando un perfil falso y haciéndose pasar por una chica de quince años. Posteriormente le acosó con el fin de conseguir que accediera a enviarle imágenes con contenido sexual explícito, algo a lo que no accedió la menor. Esto hizo que, ante la negativa, el groomer llegara a personarse en el portal de su casa, a quien amenazó con un arma blanca y con matar a su amiga, mostrándole una foto de ella. Ante esta grave sextorsión la menor accedió a los envíos de vídeos y fotos con contenido sexual, lo que hizo que durante meses fueran utilizadas para amenazar y chantajearla continuamente, llegando a coaccionarle para establecer contacto físico, momento en que le agredió  sexualmente. 

Tras meses de investigación,  en estos  momentos la Unidad de Atención  a la Familia y la Mujer (UAFM) del Cuerpo Superior de Policía sigue investigando en caso el agresor hubiera actuado sobre más víctimas.  

Este caso es la punta del iceberg de una realidad a la que están expuestas las niñas y jóvenes en los espacios virtuales. Gracias a las investigaciones en este campo se dan a conocer este tipo de violencias, así como los aspectos clave que ayudan a identificarlas. Educar en la prevención de la violencia de género en el espacio virtual es clave para que los y las menores sean capaces de identificar este tipo de violencia y evitar que se pongan en riesgo, así como, sean valientes en denunciarla.

Además, noticias como ésta pone en alarma la urgencia de avanzar en la protección a los y las menores en entornos virtuales, así como, conseguir que estos espacios también sean entornos seguros para todas las niñas y mujeres, donde se defienda la tolerancia cero ante cualquier mensaje violento. 

También hay que visibilizar el papel importante que tenemos las personas adultas, al ser quienes podemos ofrecer la seguridad que vamos a saber actuar con eficacia siempre ante cualquier tipo de violencia de la que seamos testigos, para que así, si son víctimas, confíen y nos pidan ayuda. 

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