"La joven lectora", una pintura del artista Fragonard en 1776.

María Andresa Casamayor es la única científica española del siglo XVIII de la cual se conserva su obra.

Las matemáticas fueron su pasión, poseía un gran conocimiento de la aritmética. Su trabajo fue importante para los investigadores de las matemáticas aplicadas. A esta matemática se la considera como una científica del nivel de otras científicas como Marie Curie o Ada Byron.
Nació en Zaragoza, en 1720. María Andresa Casamayor, además de científica fue maestra.

 

Esta matemática destacó en esta disciplina desde muy joven; a los diecisiete años escribió dos textos sobre aritmética. El primero se tituló Tyrocinio aritmético, instrucción de las quatro reglas. En él enseñaba de forma directa el manejo de las cuatro reglas del álgebra menor: suma, resta, multiplicación y división. Es un libro de lectura ágil, es muy práctico con muchos ejemplos y casos reales. En el texto muestra un conocimiento preciso de las unidades de longitud, peso, moneda; equivalencias.

María Andresa Casamayor sentía la necesidad de que la aritmética llegara a la gente que no podía acceder a ella, así que gracias a su publicación, acercó la aritmética a las clases populares.
El dominico Pedro Martínez expuso de este modo uno de los motivos de su publicación: “su fin, en esta Obrilla sólo es facilitar esta instrucción a muchos, que no pueden lograrla de otro modo”.

El segundo libro: El para sí solo, fue un manuscrito de 109 hojas sobre aritmética avanzada que no llegó a publicarse.

La autora firmó con un pseudónimo masculino, Casandro Mamés de La Marca y Araioa. Esta firma es un perfecto anagrama, mismas letras en diferente orden, de su nombre María Andresa Casamayor de La Coma.

La matemática tuvo una profunda preocupación por la educación. De hecho, maestra de niñas y durante buena parte de su vida, maestra de primeras letras en las aulas públicas de la ciudad.

María Andresa Casamayor hablaba varias lenguas.

Secciones: portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación