En los tiempos que corren hemos podido ver la problemática surgida con alumnado en situación de vulnerabilidad ante la COVID-19 y que la vuelta a las escuelas está llena de retos, pero existen actuaciones que la pueden hacer posible de una forma segura. 

En el artículo How the Psychology of Education Contributes to Research With a Social Impact on the Education of Students With Special Needs: The Case of Successful Educational Actions [Cómo la psicología de la educación contribuye a la investigación con un impacto social en la educación del estudiantado con necesidades especiales: el caso de actuaciones educativas éxito] se indaga en la manera en que, desde la psicología, se pueden analizar diferentes estrategias para que el impacto social de la educación se dé en cualquier tipo de entorno, para cualquier tipo de alumnado, pero sobre todo en los y las niñas con necesidades especiales. 

Según el estudio, que ha analizado la forma en la que las Actuaciones Educativas de Éxito (AEE) pueden beneficiar a este colectivo, los grupos interactivos y las tertulias literarias dialógicas han mejorado los resultados de aprendizaje en niños y niñas con necesidades especiales. Para llegar a estas afirmaciones, el equipo investigador se ha basado en cuatro proyectos internacionales que han analizado los beneficios resultantes en alumnado de todo tipo después de haber aplicado las actuaciones educativas de éxito. Tras haber desarrollado acciones basadas en la metodología comunicativa -analizar, desde el punto de vista de la organización de la escuela y las aulas, la participación de la comunidad e interactuar con alumnado, profesorado, voluntariado, padres y madres mediante entrevistas en profundidad- para 10 estudios de caso, se concluyó que había diferentes categorías para analizar el impacto social existente y que este impacto se podría resumir de la siguiente forma: 1) impacto en estudiantes con necesidades especiales y sus oportunidades de participar, aprender y tener relaciones positivas en AEE; 2) impacto en los enfoques de las escuelas y el profesorado para satisfacer las necesidades especiales del estudiantado  y 3) La replicabilidad de las AEE a nuevos tipos de contextos educativos y poblaciones estudiantiles.

Este tipo de actuaciones que no dejan a nadie atrás y llevan las mejores evidencias científicas a nuestras aulas, tanto al profesorado como al alumnado, hace que la sociedad mejore y que todos los niños y las niñas tengan la oportunidad de beneficiarse y mejorar su futuro. 

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