Las víctimas de trata con fines de explotación sexual sienten frecuentemente miedo, estigma o vergüenza, lo que supone una importante barrera para que hablen sobre lo que les ocurre y busquen servicios de apoyo si los necesitan. Además, muchas víctimas de trata, como también les sucede a las víctimas de violencia de género, no se reconocen a sí mismas como tales. Pueden estar en situación de inestabilidad geográfica y social con cambios frecuentes de vivienda, desplazamientos forzosos, viéndose obligadas a huir y escapar de las redes. También encuentran barreras lingüísticas, culturales y pueden sufrir discriminaciones racistas. Todo esto las puede perjudicar en la atención sanitaria que reciben y afectar a un colectivo de víctimas que sufre gravísimas consecuencias en su salud física, sexual y psicológica. Por lo tanto, promover y garantizar que las víctimas de trata reciban una atención sanitaria de calidad es una necesidad vital. 

La revisión sistemática de literatura científica, publicada en el artículo Systematic review of facilitators of, barriers to, and recommendations for healthcare services for child survivors of human trafficking globally por la revista Child Abuse & Neglect, ha identificado una serie de recomendaciones para que las organizaciones y el personal sanitario mejoren la atención integral y la salud de las víctimas de trata, en especial a los y las menores. 

Entre las recomendaciones se destaca la importancia de la coordinación entre quienes proveen a los servicios sanitarios  y de organizaciones especializadas, así como la continuidad en el tiempo de los servicios prestados, no limitándose a evaluaciones clínicas iniciales. Se propone que se trabaje con otros organismos locales para crear protocolos comunitarios sobre cómo responder a los casos sospechosos de trata. Para llegar a las posibles víctimas se propone el uso de unidades móviles de salud, ofrecer asesoramiento telefónico y habilitar servicios anónimos donde no sea necesario que los y las pacientes se identifiquen o informen de su situación legal. 

Se anima a que el personal sanitario tengan una actitud a favor de las víctimas, reconociéndolas como supervivientes y no como delincuentes, evitando prejuicios, comunicándose con sensibilidad, hablando en privado, esforzándose por crear una relación de confianza y observando la comunicación no verbal. Por supuesto, no enfrentándose al proxeneta si acude a la cita con la víctima. Es recomendable que sea la misma profesional sanitaria quien haga el seguimiento con otros servicios médicos especializados. Se debe permitir que las víctimas acudan con sus referentes profesionales de otras organizaciones de ayuda a víctimas de trata, si así lo desean. 

También es fundamental animar a la participación de las víctimas de trata en su salud y posibles tratamientos, comunicándose con ellas en su idioma y usando intérpretes si fuera necesario. Es importante que las víctimas conozcan el funcionamiento del sistema sanitario y aprendan a navegar y manejarse en el mismo para hacer valer sus derechos como pacientes. Para todo ello es fundamental que el personal sanitario esté formado para detectar posibles casos de trata y saber cómo debe actuar para proteger a las víctimas, en especial a las víctimas potenciales para prevenir antes de que se produzca el daño. 

La trata de personas humanas con fines de explotación sexual es una cuestión de salud pública que requiere de la formulación de políticas sociosanitarias a nivel local y nacional, así como del aumento de la conciencia pública sobre la incidencia y gravedad de esta vulneración de los derechos humanos.

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