No trata este artículo de quienes se oponen al sistema híbrido de enseñanza universitaria, sino exclusivamente de una parte muy minoritaria, sólo de quienes se oponen, porque este sistema dificulta importunar presencialmente. La introducción del sistema híbrido de enseñanza plantea una resistencia por parte de aquellas personas  que reivindican y necesitan la universidad anterior, ya que la virtualización en modo híbrido dificulta su hostigamiento presencial que se ha producido durante décadas por el hecho de no poder obligar ya a su alumnado a asistir presencialmente a sus clases o tutorías, a tener que soportar en cuerpo presente sus miradas indeseadas y porque online corren el peligro de que sus comentarios obscenos queden grabados.

La universidad feudal cada vez rompe más muros y silencios, transformándose, gracias a aquellas personas que trabajan en este sentido, hacia un espacio libre de violencia, de relaciones de poder y de sumisión. En este sentido, los cambios que se han ido sucediendo, a la vez que han marcado nuevos horizontes de futuro hacia la democracia y la igualdad, han generado muchas resistencias por parte de aquellas y aquellos que han deseado y desean mantener sus cuotas de poder con el fin de poder seguir incomodando con total impunidad.

Mientras que unas se resisten al cambio, las personas que sufren estos hostigamientos en la universidad se sienten liberadas de este sistema feudal que cada vez está menos al alcance y dominio de aquellas que lo han sustentado y controlado durante tantas décadas.

No obstante, como ya se ha conocido en la última semana y se sabe desde hace tiempo, hay asediadores que utilizan los medios para hostigar sexualmente; en el último caso publicado, el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos utilizaba el whatsapp para violentar reiteradamente. Por tanto, los protocolos de prevención y actuación ante el acoso sexual en la universidad deben aplicarse tanto en espacios online como offline.

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