Con la pandemia de la COVID-19 estamos observando un gran interés de la ciudadanía para que el conocimiento científico llegue a todo el mundo, es decir, para que exista transparencia sobre los datos y también las posibles soluciones. La comunidad científica internacional y los Programas Marco de Investigación Europea ya lo estan trabajando desde hace mucho tiempo, se trata de dar a conocer los principales avances que mejoran la vida de las personas. 

En el campo de los Men’s studies, que es la disciplina que se encarga de analizar la construcción de las masculinidades, debemos reivindicar de forma contundente que esto sea así también. En la sociedad actual, caracterizada por un aumento de los riesgos como, por ejemplo, las violencias de género, hay la necesidad urgente de informar sobre conocimiento científico en masculinidades que permita ir más allá de lo que sabemos y construya nuevas y mejores realidades. 

Durante la cuarentena, en los foros virtuales donde se discute el papel del hombre se vuelve a hacer hincapié en aspectos que ya hace décadas conocemos: la escasa presencia de los hombres en los cuidados, la influencia del patriarcado en las relaciones de género, la existencia de una masculinidad tóxica ligada al poder y la dominación, los programas coeducativos dirigidos a las personas jóvenes y adolescentes, las discusiones terminológicas sobre el concepto de masculinidad. En dichos debates se nos ofrecen diagnósticos, muy pocas veces con evidencias, aunque sí con muchas opiniones o experiencias personales que explican y ahondan en las problemáticas, pero sin ofrecer datos sobre intervenciones que las superen. 

Ante esta realidad cabe señalar que existen investigaciones en el marco de la comunidad científica internacional, en este caso en los men’s studies, que ofrecen datos sobre intervenciones y actuaciones que tienen impacto en la vida de las personas. Estudios que profundizan en el papel de los hombres cuando actúan desde la bystander intervention para prevenir las violencias de género, los fatherhood programs que realmente sí están incidiendo en la mayor implicación de los padres en los cuidados, el valor de la amistad masculina alternativa para construir hábitos saludables, entre otros. 

Como reflexión final quería apuntar que si durante estos días o en el futuro próximo seguimos manteniendo y promoviendo espacios de debate estériles sobre masculinidades que no den alternativas como las mencionadas anteriormente, no estaremos actuando de forma solidaria y responsable. En cambio, si ofrecemos a la sociedad la oportunidad de conocer los avances en este campo, seguro que conseguiremos anticipar un mundo más igualitario y carente de violencia.

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