Un informe elaborado por la OCDE sobre las diferentes implicaciones de la situación del COVID-19 en mujeres y hombres nos muestra que las mujeres se encuentran en el centro de esta crisis.

Los datos revelan que las mujeres representan el 70% de las persones que están trabajando en las diferentes tareas asistenciales (ya sean sanitarias, servicios o de cuidado de otras personas). En algunos países esta cifra se dispara al 90% de mujeres en las tareas de cuidado de larga duración. Algunos de estos datos y su impacto se pueden ver en artículos previos de este diario. Esta situación supone un mayor riesgo de infección por encima de otros colectivos.

 Asimismo, tienen una elevada carga en sus hogares debido al cierre de los centros escolares atendiendo a sus hijos e hijas, haciendo las tareas domésticas, etc. También se enfrentan a un riesgo más elevado por ocupar puestos labores más precarios, de pérdida de trabajo y por lo tanto de nivel adquisitivo. Finalmente, se enfrentan a un riesgo más elevado de sufrir violencia, explotación o abuso durante el confinamiento. Actualmente existen iniciativas que llevan alertando de esta situación desde el inicio de la crisis del COVID-19.

La OCDE insta a la elaboración de políticas rápidas y efectivas con perspectiva de género que den respuesta específica a la situación a la que se enfrentan las mujeres y su entorno directo debido a su mayor exposición a los riesgos derivados de la actual crisis. En las propuestas que elabora el documento destacan:

Integrar en los procesos de evaluación el impacto de género en las herramientas de gestión de las emergencias. 

Asegurar que todas las políticas y ajustes estructurales para favorecer la recuperación de la actual crisis tengan una perspectiva de género interseccional robusta.

Ampliar las medidas para aumentar el rol y el número de mujeres en los procesos de toma de decisión, incluyendo la prevención y respuesta del COVID-19.

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