Maria Cunitz

A María Cunitz se la conoce como la “segunda Hipatia” por sus aportaciones a la ciencia y a la cultura, así como por sus grandes conocimientos.

María Cunitz nació en 1610 en Polonia. Su padre la animó siempre en sus estudios y recibió una esmerada educación con tutores contratados por su familia, de modo que hablaba varios idiomas: hebreo, griego, latín, alemán, polaco, italiano y francés. Adquirió conocimientos artísticos, contaba con un profundo conocimiento de matemáticas, medicina e historia, pintura y poesía.

A pesar de que no tenía la instrumentación más adecuada para observar el cielo, consiguió determinar la posición de los planetas mediante cálculos y detectó los errores que había cometido Kepler en su obra Tabulae Rudolphinae, una obra que la astrónoma perfeccionó con sus propios datos.

María Cunitz consiguió terminar sus estudios durante la guerra de los Treinta Años y en 1650 publicó su principal obra Urania propizia, escrita en alemán y latín. En el libro divulgaba parte de las teorías de Kepler, incluyó las tablas de Kepler simplificadas y otras importantes nociones generales sobre la astronomía y sus bases teóricas, corregía algunos errores del texto del astrónomo, incluía nuevas tablas matemáticas y nuevas efemérides Con esta obra obtuvo gran reconocimiento en Europa, incluso fue denominada como la mujer más sabia en astronomía, después de Hipatia de Alejandría. 

Este libro de María Cunitz está considerado como una contribución al desarrollo del alemán científico. En la introducción de Urania propizia, Elías von Löwen, su marido, dejó claro que la obra era de María y no suya. 

A lo largo de su vida, María Cunitz fue objeto de constantes críticas porque dormía de día para poder observar los astros durante la noche, por ello se decía que abandonaba las tareas del hogar que eran más propias de su condición de mujer. Sin embargo, su marido la apoyó y confirmó en la edición posterior de sus obras que ella era la única autora del tratado.

María Cunitz fue la astrónoma más importante de su época y consiguió una sólida y amplia fama. De hecho, un cráter lleva su nombre, el Cunitz, cráter de Venus, y también el planeta menor 12624 Mariacunitia.

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