Madame de Châtelet

Madame de Châtelet nació en Saint-Jean-en-Greve, Francia, el 17 de diciembre de 1706, y vivió en una época donde tuvieron lugar grandes acontecimientos científicos en Europa. Y no lo hizo de forma pasiva, sino que también fue partícipe de las revoluciones del conocimiento de la época. De hecho, siendo una mujer perteneciente a la alta aristocracia, podría haber vivido una vida superficial sin necesidad (y en muchos casos posibilidad) de trabajar, pero ella decidió que quería contribuir a la ciencia y al mundo.

Desde muy pequeña tuvo un gran deseo por saber y entender las cosas, y tuvo la suerte de que sus padres le ofrecieron una educación poco corriente para las mujeres en esa época. Desde muy pequeña estudió matemáticas y metafísica, leyó clásicos de la literatura, la ciencia o la filosofía, hablaba más de tres idiomas, y traducía textos en latín y griego, entre ellos, los de Aristóteles o Virgilio.

Más tarde estudió a fondo a Newton, Descartes y Leibniz. Mientras los matemáticos y metafísicos de su época seguían solo a uno de esos tres autores y odiaban a los otros dos, ella admiraba las obras de los tres y, al mismo tiempo, ninguna de sus obras la convencía por completo, por lo que pensaba que uniéndolas se podían encontrar más respuestas. Sus mayores contribuciones a la ciencia y el conocimiento fueron Las instituciones de la física, libro que escribió para que su hijo y otros jóvenes de la época pudieran comprender más fácilmente la física; y la traducción de los Philosophiae Naturalis Principia Mathematica de Newton, escritos originalmente en latín. No solo realizó la hasta ahora única traducción publicada del trabajo de Newton al francés, sino que además lo hizo añadiendo extensos comentarios que facilitaban su comprensión. Gracias a su traducción, este trabajo se pudo leer en Francia y pudo contribuir así al avance de la ciencia.

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