Hace cinco años, tuvo lugar en redes sociales la campaña #GamerGate de ataques a personas, sobre todo a mujeres, que criticaban las facetas machistas, sexistas y más violentas de muchos videojuegos y que, a la vez, promocionaban alternativas exentas de violencia. En relación con este suceso, recientemente se ha publicado el siguiente estudio: One Year of #GamerGate: The Shared Twitter Link as Emblem of Masculinist Gamer Identity (Un año de #GamerGate: El enlace compartido de Twitter como emblema de la identidad de jugador masculino/masculinista). La investigación afirma que el fenómeno por redes fue una campaña dirigida a perpetuar ataques misóginos, encubiertos en la esfera pública por otros debates.

Muchos jugadores “masculinist”, frente a las críticas, sintieron su identidad atacada. En su defensa, hacían referencias homófobas, racistas y machistas. De entre las muchas reacciones de ataque y acoso perpetradas por estas personas, destaca el caso de las violentas críticas recibidas al videojuego creado por una mujer desarrolladora que lideraba la visibilización de la violencia de género en los videojuegos; dichos comentarios incluyeron amenazas de muerte y violación, reacciones que la investigación deja claro que solo realizan las denominadas Masculinidades Tradicionales Dominantes (MTD). 

Ya sabemos que no todos los niños, chicos y hombres somos iguales, y no todos siguieron el modelo tradicional que el movimiento #GamerGate promovía. Diversos hombres igualitarios defendieron a las víctimas, y algunos de ellos también recibieron ataques. A estos hombres feministas los podemos identificar como Nuevas Masculinidades Alternativas (NAM), y suponen una amenaza para los primeros, MTD, por su seguridad en el rechazo a la doble moral.

Los videojuegos son un ambiente socializador desde edades cada vez más tempranas y, de manera más o menos pública, se genera mucha conversación y deseo en torno a ellos. Una diversidad de personas de diferente edad, sexo, género y orientación disfrutan del mundo de los videojuegos.

No a todos los hombres nos gusta la muerte y la violencia en los videojuegos. Pueden existir y existen gamers y youtubers feministas y comprometidos, que deseen un entretenimiento igualitario e inclusivo. Durante el movimiento del #GamerGate hubo hombres y mujeres a favor de los ataques y hombres y mujeres en contra. Una vez más, se comprueba que la lucha para tener sociedades cada vez más igualitarias está liderada por mujeres feministas y hombres NAM.

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