Hoy es el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y sigue siendo una prioridad aplicar las evidencias científicas y las recomendaciones internacionales para asegurar que ninguna niña, adolescente o mujer sufra en su vida ninguna violencia machista, agresión sexual, humillación, ninguna revictimización cuando denuncia, ni que tampoco se acose a aquellas personas, instituciones u organizaciones que apoyan a las víctimas y supervivientes. Todos los agentes sociales estamos llamados a contribuir a la prevención y erradicación de esta lacra social que, por ser social, se puede y se debe cambiar, y a tener un papel activo en el rechazo a la violencia, venga de quien venga.

El papel de los medios de comunicación es clave para contribuir a una esfera pública democrática y libre de violencia machista. Y no es que sea una opción, es un deber para cumplir con los cánones profesionales y éticos de la función del periodismo.  Tal y como señala la red Ethical Journalism Network, en el periodismo tenemos cinco principios básicos que cumplir; uno de ellos es el principio de humanidad, no podemos hacer daño y, ante una situación de atrocidad humana como es el caso del acoso sexual, se aplica el principio de justicia y, por ende, situarse al lado de las víctimas y no al lado de los agresores.

Hace dos años DF Diario Feminista nació con un objetivo muy claro, proporcionar a la sociedad un medio de información de confianza al incluir en su tratamiento informativo una perspectiva feminista plural, donde las evidencias científicas son una de las fuentes primordiales, y una línea editorial clara en cuanto al rechazo del acoso sexual directo y de segundo orden en todas las edades. Nacimos porque en aquel momento ya habíamos vivenciado cómo algunos medios y periodistas ya no estaban ejerciendo su deber profesional sino todo lo contrario, habían entrado de lleno a revictimizar a las víctimas de acoso sexual, a reproducir acosos sexuales de segundo orden y a perjudicar así a la ciudadanía en general. Las consecuencias de tratamientos informativos machistas a través de mentiras, falsedades o difamaciones contribuían con su ridícula y violenta praxis a una esfera pública más violenta y menos democrática, hecho que nos afectaba a todas y todos. También es necesario subrayar que siempre ha habido y hay profesionales excelentes en la aplicación del código deontológico y sus coberturas han generado impacto social contrarrestando la ofensiva y generando confianza en la ciudadanía y, de igual manera, es primordial difundir este tipo de trabajos para mejorar nuestra esfera pública.

Pero el problema se halla cuando hay profesionales de la información que optan por mentir a sabiendas. ¿Se puede ser más ridículo? Y es que a este tipo de pseudoperiodistas no les importa su trabajo, ni su responsabilidad ética y social. Como sociedad deberíamos exigir en ese momento que se les retirara directamente el carné de periodista de igual manera que, si un cirujano realiza una mala operación a un paciente adrede, exigimos que se le retire la licencia.  Nadie querría estar en sus manos. 

El mismo nivel de exigencia que se le requiere a un médico se nos debería exigir a las y los profesionales de la información y comunicación. La pregunta es ¿por qué ahora hay más difusión de la mentira? David Jiménez, periodista y autor de varios libros sobre periodismo, en un artículo afirmaba: “no es que haya más mentirosos ahora que hace cien años, el problema es que cuentan con aliados que hacen su trabajo más fácil, incluida la tecnología para propagar falsedades y un periodismo, supuestamente el oficio encargado de desenmascararlas, que en países como el nuestro ha renunciado a hacer su trabajo”.  Otra respuesta a la pregunta es porque hay ciertos medios y pseudoperiodistas que se han sometido a las directrices feudales en lugar de trabajar para rendir cuentas a la sociedad a la que deben su oficio. Y, por otro lado, existe dentro de los propios medios un porcentaje alto de acoso sexual, tal y como denuncia la Federación Internacional de Periodistas en su campaña “No estás sola” donde se denuncia que alrededor de  un 65% de periodistas mujeres sufren acoso sexual tanto en los propios medios como por parte de las fuentes o lectores. 

La buena noticia es que ya se está iniciando una transformación profunda. Si las universidades eran intocables y se pudo romper el silencio a pesar de las consecuencias, pero logrando pasos de gigante desde la red solidaria de víctimas de violencia machista en las universidades españolas, en los medios, este otro sector intocable, también hay redes donde se está promoviendo el cambio. Ha sido, es y será duro, ha habido y habrá muchas resistencias ya que los agresores sexuales, y las personas que están a su lado,  no quieren renunciar a seguir ejerciendo con impunidad sus acosos sexuales y ataques. 

Lo que sí aseguramos desde DF Diario Feminista es que seguiremos trabajando constante y colaborativamente con otras redes para erradicar la violencia, el acoso sexual directo y de segundo orden hasta que consigamos la esfera pública que nos merecemos, plural, democrática y libre de violencia machista.

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