Silvia Rueda Pascual es Directora y Profesora del Departamento de Informática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSE-UV) de la Universidad de Valencia. Forma parte de la AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas) desde donde coordina el proyecto Girls4STEM. En esta entrevista nos cuenta ante qué barreras se enfrentan las niñas y las jóvenes a la hora de elegir una carrera STEM (siglas en inglés para Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y cómo esta iniciativa puede contribuir a superarlas.

Algunos estudios demuestran que a partir de los 6 años las niñas se ven menos capaces para las matemáticas y las STEM en general. ¿Qué papel crees que juega la educación desde las primeras edades?

Nosotras pensamos que tiene mucho que ver con la educación, pero desde un punto de vista más amplio, la educación que reciben a través de la familia y la educación que reciben en su entorno más amplio.  Es muy crudo que con 6 años las niñas ya piensen que no son capaces, que se vean mucho menos capaces que ellos. Ante una prueba, aunque les salga mejor que a los chicos, se valoran mucho peor… Si eso pasa año tras año, el sentimiento va creciendo de una manera enorme y cuando llegamos a tener que elegir una carrera, hace mella. Pero es que, incluso cuando somos adultas, también nos pasa. Una de las cosas que vemos es que hay pocas mujeres en puestos de relevancia, creo que eso es la consecuencia última. Desde la familia hay que prestar atención porque son cosas muy sutiles, desde los juguetes que les ofrecemos hasta los comentarios que hacemos, muchas veces sin ser conscientes, y van formando esas creencias sobre su inferior capacidad para las STEM. 

Según datos de la UPV, la incorporación de chicas a estudios de STEM está disminuyendo ¿Cómo Girls4STEM responde a esta problemática?

En España el dato de la informática es el más preocupante de todos. Si se mira en conjunto todas las STEM o incluso las ingenierías globalmente, es cierto que se aprecia que poquito a poco, muy despacio, demasiado despacio, hay cada vez más chicas, pero si una mira informática, es terrible, porque hay menos. Informática es una disciplina que a mediados de los 80 tenía un 30 % de chicas y que hoy en día apenas supera el 12%. Cuando vamos a un centro en el Día de la Mujer o cualquiera de los actos que participamos en bachillerato, ciclos formativos y secundaria, vemos que ya no hay casi chicas, llegamos tarde. Por eso, la iniciativa de Girls4STEM se ha pensado para realizar acciones mucho antes, para que elijan STEM y en especial informática aquellas que así lo deseen. 

Las chicas se estaban incorporando a los estudios de informática con índices más altos hace unos años. ¿Hasta qué punto crees que incide en ello que la universidad no sea un espacio seguro ante la violencia de género? 

Yo creo que tiene que ver más, como decíamos antes, con esa educación que tienen y el peso de  los estereotipos. Sí que es verdad que otros estudios dicen que los grupos que no tienen una representación mínima del 30% se sienten en inferioridad y su participación puede menguar. En el caso de las chicas esto ocurre a menudo. Es verdad que al ser menos pueden tener más situaciones de desigualdad, pueden encontrarse que los espacios no sean igual de seguros. Aunque creo este no es un factor determinante en este caso, no quita que estemos ya trabajando en la Universitat de València en políticas que garanticen que todos los centros sean espacios seguros para todas las personas, en especial para los grupos en mayor riesgo como somos las mujeres. 

 

Eres integrante de AMIT (Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas). ¿Hasta qué punto las redes de solidaridad y trabajo conjunto entre mujeres pueden asegurar que las chicas estudien carreras técnicas y además tengan éxito?

Yo creo que las redes son muy importantes, son uno de los pilares en los que tenemos que trabajar, de hecho, es una de las líneas de acción del programa que venimos desarrollando aquí en la Escuela. Vamos a los centros a intentar inspirar a más chicas, pero también trabajamos con las que tenemos aquí creando redes de conexión entre ellas porque, a veces, para que se sientan seguras es importante que tengan compañeras con las que se puedan sentir arropadas y apoyadas. Si se sienten apoyadas cuando están aquí, luego, cuando salen al mundo laboral, ya tienen una red y no se enfrentan solas al vacío. De esta forma, la creación de redes entre mujeres les da apoyo y protección facilitando que puedan lograr éxito profesional. 

¿Qué pueden hacer los centros educativos interesados en las actividades que ofrecéis desde Girls4Stem?

En breve tendremos un acto de presentación para que vengan aquí a la Escuela los centros y les podamos explicar en qué consiste el proyecto. La idea es llevar esto a todos los centros, no cerrarlo a una determinada edad. Queremos ir a los más pequeños y pequeñas, pero tampoco queríamos dejar fuera a los que fueran un poco más mayores, por lo que va dirigido a todos los centros de primaria, secundaria, bachillerato y ciclos formativos. 

También podrán darnos sus datos a través de la página web para que nos podamos poner en contacto con ellos. Contaremos con un conjunto de expertas STEM tanto de dentro como de fuera de la Comunidad que puedan sentir cercanas a ellas y con el apoyo de alumnas STEM de la UV. Para nosotras es importante que estos referentes los sientan cercanos porque, aunque es importante que en los libros de texto se incluyan más científicas como Marie Curie, Ada Lovelace, Margaret Hamilton o Hedy Lamarr, también necesitan conocer modelos de chicas jóvenes en los que verse reflejadas. Entre otras acciones, las y los participantes deberán elaborar un video contando cómo es el día a día de una de las expertas, sustituyendo los modelos típicos que suelen aparecer en la tele, nada atractivos, por referentes reales en los que se puedan mirar. También podrán visitar el lugar de trabajo de la experta o, si no fuera posible, está pensado ponerles en contacto a través de videoconferencia. Después tendremos unas sesiones de charlas en las que contarán a todas las familias cómo ha sido el proceso y las expertas nos hablarán de su profesión. Esperamos, por una parte, que tenga una gran acogida y, por otra, que en un futuro próximo no hagan falta iniciativas como esta porque la cifra de mujeres en las STEM sea mucho mayor.

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