La violencia de género no sabe de fronteras y son numerosos los organismos gubernamentales y/o de ayuda humanitaria que están volcando grandes esfuerzos por erradicarla. En África, un importante porcentaje de mujeres y niñas se enfrenta a abusos físicos, psicológicos y sexuales que amenazan su salud, su supervivencia y su desarrollo. A modo de ejemplo, una Encuesta de Salud de Etiopía Demográfica realizada en 2011 indicaba que el 68%, en el caso de las mujeres, y el 45%, en el de los hombres, percibe que se pueden dar ciertas circunstancias específicas en las que la violencia está justificada. La encuesta también reflejaba que el 41% de las mujeres de entre 20 y 24 años había estado casada antes de llegar a los 18 años de edad, mientras que el 8% de las personas de entre 15 y 19 años se casaron antes de cumplir los 15.

En África, el Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia de 2014 destacó que la violencia en las relaciones afectivo-sexuales es un problema social y de salud pública que afecta a un 36’6%, de las mujeres que han tenido pareja alguna vez. El documento ponía de relieve la necesidad de incluir varios objetivos encaminados a la eliminación de todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas en 2030 y, para ello, de desarrollar una serie de estrategias eficaces de acción, políticas, programas y servicios de prevención para las mismas.

Recientemente, el Secretariado de la Commonwealth ha publicado el Manual de Derecho sobre la Violencia de Género, un documento guía que pretende ser de ayuda para las y los funcionarios judiciales que, en los países del Este de África, atienden casos de violencia contra las mujeres y niñas (Violence Against Women and Girls – VAWG) que afecta a una de cada tres, en su vida. Este manual proporciona jurisprudencia e incluye un análisis de casos de violencia de género pertenecientes a las siguientes categorías: corrupción, violación, asalto sexual, asalto físico y violencia doméstica, la primera infancia y el matrimonio forzado, abuso psicológico, abuso económico, la mutilación genital femenina y otras formas de violencia basada en el género como el acoso sexual y el tráfico sexual de mujeres.

Su objetivo es orientar el enfoque y proporcionar una referencia ante procedimientos de características similares. En su presentación en Nairobi, tal y como recoge Brits in Kenya, la Secretaria General, Patricia Scotland, afirmaba que este manual ha sido desarrollado por jueces [..,] como una contribución al desarrollo de la jurisprudencia de la igualdad. En él se presentan casos de relevancia para estas jurisdicciones y su propósito es ser un instrumento de consulta junto a otros manuales locales o directrices. Además, incluye medidas como las desarrolladas en Ruanda, para denunciar el asalto sexual o la unidad contra la mutilación genital femenina de Kenia

La violencia de género no sólo tiene impacto en la salud física y mental de las víctimas, sino que, además, frena el desarrollo social. Por eso, su erradicación se ha convertido en una de las cuatro prioridades de los ministros de la Commonwealth. Los acuerdos de Samoa, 2016, dieron lugar al grupo de trabajo responsable del manual y reconocieron en el poder judicial un medio de crucial importancia para apoyar la transformación social y la disuasión, por ejemplo, introduciendo leyes para castigar la mutilación genital y procesar a los infractores. Aunque el uso de la Guía inicialmente está pensado para Ruanda, Kenia, Uganda y Tanzania, se espera que con el tiempo su uso se extienda a otros países y regiones. 

Si quieres, puedes escribir tu aportación