World vision

Uno de los peligros a los que se enfrentan las mujeres embarazadas en las zonas rurales de Afganistán son los partos complicados, por el hecho de estar a horas de distancia caminando hasta el hospital más cercano, lo cual puede resultar mortal. Es por ello que las mujeres ven la posibilidad de formarse como matronas y ejercer en sus aldeas como una oportunidad para ayudar a su comunidad.

Es un trabajo que realizan con el apoyo de la ONG World Vision, que desde 2004 ya ha formado a más de 300 matronas. La ONG ofrece formación a mujeres de entre 18 y 35 años con el compromiso de volver a su comunidad y ayudar a expandir la red de matronas en las provincias rurales con el objetivo de reducir la mortalidad maternoinfantil.

La provincia de Herat, al oeste de Afganistán, aunque la mayoría de su población se concentra en la capital, se extiende por amplias zonas rurales. En esta provincia algunas aldeas no cuentan con centro de salud ni farmacias, al estar demasiado lejos de la ciudad, y tan solo el 30% de los partos es asistido por una matrona. Ahora, gracias las mujeres parteras y a la red que van tejiendo junto con su comunidad y con el apoyo de la ONG, están poniendo fin a esta realidad.

Así lo cuentan testimonios propios como el de Atefeh Jeboria de 17 años, una de las 37 matronas que se graduaron hace tres meses y han regresado a su pueblo natal para establecer una “Casa de Salud Familiar” donde todo el tratamiento es gratuito y las mujeres jóvenes brindan consultas a madres embarazadas, ofrecen consejos sobre planificación familiar y se encargan de la derivación de los casos más graves a un hospital. Atefeh dice orgullosa: “Queremos ver madres y bebés sanos, y eso es exactamente por lo que estamos aquí”.

También Razia Yusefi, de 19 años, cuenta cómo su comunidad se emocionó cuando decidió ir a formarse como matrona. De su localidad natal destaca que “circular por Armalergh es peligroso”, y argumenta que se debe a no tener carreteras, por lo que la circulación es complicada, lo cual ocasiona que cuando las mujeres se ponen de parto no buscan atención médica. Ahora ve que esta situación va a cambiar ya que cuando regrese a su aldea confía en inaugurar una clínica desde la cual atender los partos.  

Sueños compartidos de mejoras colectivas que llenan de sentido sus vidas y las de sus comunidades. 

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación