La prestigiosa revista Violence Against Women ha publicado por avanzado el monográfico de septiembre dedicado a la transformación de la cultura de los campus universitarios a través del activismo para acabar con la violencia de género. 

Como este propio medio ha publicado en diversos artículos, la violencia de género en sus diversas formas está presente también en la universidad y es necesario hacerla visible así como las formas para prevenirla y dar respuestas adecuadas que protejan a las víctimas cuando se produce.

Como se indica en la editorial del monográfico de la revista, los cinco artículos que lo conforman pretenden mostrar en qué manera el activismo feminista está teniendo un efecto positivo en la prevención y erradicación de la violencia de género en los campus universitarios. 

Un primer artículo está centrado en los resultados de una encuesta en seis universidades del Québec (Canadá) en la que se mostró que un tercio de las personas encuestadas (entre estudiantado y trabajadores y trabajadores de éstas) experimentaron al menos una forma de violencia sexual desde que se incorporaron en la universidad. En este caso se habla del activismo feminista como el que ha puesto en la agenda pública esta problemática y está contribuyendo a la movilización que llevó a la realización de dicha encuesta en el 2016. A partir de los resultados de la cual se ha podido poner de manifiesto la necesidad de que las instituciones universitarias y políticas se posicionen y tomen medidas para la prevención.

El segundo y tercer artículo abordan la situación de violencia de género en las universidades de Reino Unido. El segundo desde la identificación de las malas conductas sexuales del alumnado y personal de la institución para hacerlas públicas y a partir de aquí generar acciones desde el activismo que contribuyan a su superación. Algunas de estas acciones que ya se están llevando a cabo, tal y como se señala en el artículo, son la realización de investigaciones, creación de un proceso para denuncias dentro de la propia institución y poner nombre a las experiencias de mala conducta sexual que están sucediendo. El tercer artículo, pone de relevancia a través de entrevistas a académicos y académicas de diferentes universidades que el apoyo a las víctimas suele recaer a menudo en el personal académico en particular porque la institución no asume la gestión de las situaciones de violencia de género que se suceden. Por lo que se aboga por un cambio cultural de las instituciones que lleve a asumir como prioridad abordar dicha problemática dentro de las políticas universitarias rompiendo con la normalización de diversas situaciones de violencia de género.

El penúltimo artículo, centrado en Estados Unidos, muestra el relevante papel que han tenido los y las académicas universitarias en hacer frente, desde el activismo y el posicionamiento, a la violencia de género en los campus. Un papel que en muchos casos no ha sido bien acogido por las propias instituciones universitarias cuando estas se sentían cuestionadas al pedir la transformación de las políticas y cultura del campus. En el artículo se muestran los desafíos y obstáculos con los que el profesorado se ha encontrado al tomar un posicionamiento activo contra la violencia de género y su prevención. Una temática que también ha sido abordada por DF en artículos previos en los que se muestra el ataque que sufren las personas que se posicionan al lado de las víctimas, lo que se ha llamado el Acoso Sexual de Segundo Orden.

Finalmente, el último artículo se centra específicamente en profundizar en la responsabilidad de la educación superior en la prevención y respuesta que se está dando a situaciones dónde se produce la violencia de género.

En resumen, este monográfico nos presenta elementos clave en diferentes países que están transformando las situaciones de violencia de género en el ámbito universitario, así como las barreras que también se encuentran en el proceso de transformación de dicho entorno. El objetivo es continuar trabajando y haciendo visibles las líneas de investigación que finalmente consigan que la universidad sea un entorno seguro para todas y todos.

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