Décadas de investigación sobre la trayectoria de vida de menores en sistemas de protección residencial presentan evidencias sólidas de las graves dificultades y el alto porcentaje en casi todos los indicadores de desventaja social que presentan, en comparación con los niños y niñas que se desarrollan en un entorno familiar normalizado y adecuado para su desarrollo.

Diferentes organismos internacionales continúan alertando de que la educación es clave para superar la desigualdad y de que los bajos niveles académicos aumentan el riesgo de exclusión y debilitan, a largo plazo, la cohesión social. Mientras tanto, los estudios de seguimiento sobre el riesgo de exclusión de personas jóvenes que han pasado por medidas de protección institucional en España siguen apuntando a las bajas expectativas académicas, a la poca prioridad sobre su escolaridad por parte de profesionales y responsables de los sistemas de servicios sociales y a la invisibilidad que sufren dentro del sistema educativo, como factores que están obstaculizando su inclusión social (Montserrat, Casas & Malo, 2013). Otros estudios a nivel nacional plantean que, al no contar con apoyo familiar, la transición hacia una vida independiente suele suceder de manera forzosa y acelerada para las y los menores en centros de protección (López, Santos, Bravo & del Valle, 2013) quienes, por un lado, reciben el mensaje de que los estudios son importantes mientras, por otro, se les aconseja que accedan cuanto antes al mundo laboral, lo que desemboca en el abandono educativo (Montserrat et al., 2013). Todo esto, unido a que «el modelo de bienestar español no prevé ayudas de carácter universal que permitan continuar los estudios cuando el joven [o la joven] alcanza los 18 años» (Montserrat, Casas, Malo & Bertrán, 2011, 39). 

En 2011, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad del Gobierno de España publicó el primer informe sobre «Los itinerarios educativos de los jóvenes ex-tutelados», llamando la atención acerca de la invisibilidad estadística de las trayectorias educativas de la población infantil en sistemas de protección, no solo en España, sino en toda Europa. Este documento recoge la situación de España a partir de los resultados del Proyecto Europeo YiPPEE, Young People from a Public Care Background: Pathways in Europe (Höjer & Johansson, 2008), la primera comparativa de la trayectoria educativa de menores en sistemas de protección en cinco países europeos (Dinamarca, España, Hungría, Reino Unido y Suecia). 

La investigación identificó los tres factores más influyentes para el logro educativo y el acceso a estudios universitarios de las y los menores en centros de protección residencial. Por un lado, se comprobó que en aquellos casos en que las y los profesionales del trabajo con menores proyectaban altas expectativas sobre su desempeño académico y se involucraban en el apoyo a las tareas escolares, aumentaba el rendimiento educativo y las probabilidades de acceso a estudios universitarios. Por otro lado, la estabilidad en la colocación residencial se asoció con mejores resultados académicos y tasas más bajas de abandono educativo temprano. Por último, las evidencias demuestran que, en su mayoría, las y los menores en sistemas de protección cuentan con escaso o nulo apoyo económico por parte de su entorno familiar de origen y que este factor impide considerar el acceso a estudios universitarios, por lo que se necesitan más ayudas estatales dirigidas a este fin como medida de inversión de futuro para la inclusión social.

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