A pesar de que algunos y algunas pretenden reducir la historia del feminismo a la lucha organizada e institucional desde mediados del siglo XIX, las mujeres y hombres feministas han participado en los acontecimientos históricos como el Renacimiento, la Revolución Industrial o la Revolución Francesa, de la mano de Safo de Lesbos, Hipatia de Alejandría o Olimpia de Gouges con su “Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana” (1791), entre muchas otras precursoras de un movimiento muy diverso, con el objetivo común de conseguir la plena igualdad entre hombres y mujeres.

Ante las palabras dichas por la vicepresidenta Calvo afirmando que el feminismo no es de todas las mujeres, desde Diario Feminista decimos que no es cierto. De hecho, su argumentación va en contra de los principios universales del feminismo. Es un error que debería rectificarse, pues hace un flaco favor al sueño feminista, que es lograr la igualdad y erradicar la violencia machista. En esto no existen colores, ni partidos, ni opciones de vida.  

Es un valor en sí mismo universal,  por el que, a lo largo de la historia, mujeres de diferentes opciones religiosas, ideologías políticas, edades, etc. han luchado tanto anónimamente como públicamente para hacerlo real.

No. El feminismo no es propiedad de ninguna vertiente política.

El feminismo pertenece a las mujeres del pasado, del presente y del futuro.

Además, que más mujeres diversas se puedan sentir feministas, es decir, identificadas con el sueño de lograr una sociedad igualitaria y libre de violencia machista, es un logro en sí mismo. Querer excluirlas es un error, basado únicamente en querer ponerle una marca, ejemplificando una contradicción en sí misma. En lugar de aprovechar la oportunidad y tejer una red de solidaridad femenina, lo que hace con esas declaraciones es destruir cualquier puente de colaboración y, por tanto, no piensa ni en las niñas, ni en las mujeres, ni en los logros conjuntos que están por venir.

Desde DF Diario Feminista siempre trabajaremos desde un feminismo inclusivo y dialógico, puesto que está en las bases fundacionales del propio feminismo. Lograr una sociedad más igualitaria y libre de violencia machista nos incumbe a todas y a todos y nadie puede estar excluido, siempre y cuando respete estos principios.

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