Cada vez más estudios relacionan la actividad física con la salud, y con la salud a largo plazo, lo que se traduce en un saludable paso de los años. En las personas mayores la actividad física está dominada por políticas médicas que en muchos casos abogan por la prescripción del ejercicio como medicina, y un enfoque universal para promover el envejecimiento activo que logre estar más activo físicamente a medida que van pasando los años.

Investigadoras de ciencias naturales de la Brunel University London y del departamento de salud pública del King’s College London han querido estudiar la conexión entre la investigación, la práctica y la actividad física en relación con el proceso de envejecimiento. El artículo publicado en la revista Frontiers in Sociology, Community Sport and the Politics of Aging: Co-design and Partnership Approaches to Understanding the Embodied Experiences of Low-Income Older People, aboga por unir el deporte comunitario y la política del envejecimiento diseñando enfoques conjuntos para que la actividad física llegue a ser una rutina incorporada a la vida de las personas mayores, también de las que tienen bajos ingresos.  

Investigaciones recientes reconocen que estar físicamente activo o activa en una edad más avanzada es una tarea compleja que se va moldeando en función de las intersecciones entre las experiencias biológicas, psicológicas y sociológicas. Por lo tanto, abordar el problema común de la falta de ejercicio físico requiere respuestas diferenciadas desde estos tres ámbitos, así como políticas de promoción del deporte comunitario, especialmente para las personas mayores.

Este equipo de investigadoras presenta los resultados de un complejo proyecto deportivo comunitario que emplea un marco de colaboración con personas mayores de bajos ingresos. Los enfoques comunitarios participativos, incluidas las discusiones en grupo (focus groups), las observaciones extensas y las conversaciones informales a lo largo del proyecto, permiten comprender mejor las complejidades del envejecimiento y la incorporación del deporte comunitario entre las personas mayores con ingresos limitados.

En base a este objetivo, las autoras identifican tres ejes principales: (1) la experiencia vivida, el envejecimiento del cuerpo y la dinámica cambiante de la participación en el deporte y el ejercicio a lo largo de la vida; (2) asumir el envejecimiento corporal, yendo más allá de las barreras prácticas para comprender el envejecimiento, la experiencia vivida y el hecho de estar físicamente activo, y (3) los placeres corporales de cuerpos deportivos de personas mayores. Los resultados manifiestan la necesidad de sacar a la luz la importancia del conocimiento público específico de las personas mayores, abordando directamente la complejidad y las desigualdades de la vida cotidiana de los individuos en sus comunidades, las experiencias vividas que puedan afectar sus preferencias, su participación en la actividad física y el disfrute de la misma.

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