En Tenerife ha aparecido asesinada una mujer y su hijo de 10 años. Otro hijo de 5 años ha declarado que se escapó cuando su padre estaba agrediendo físicamente y con mucha sangre a su madre y a su hermano. Todavía no son públicos los detalles, pero sí sabemos que es frecuente que, cuando un hombre agrede a una mujer, si está su hijo presente intenta defenderla. No sabemos todavía si ha sido así en esta ocasión, pero sí que lo es en muchísimos otros casos. Desde el feminismo, defendemos a todas las niñas y mujeres, y también a todos los niños y hombres que cooperan con ellas en evitar las agresiones. Hay algunos discursos que, en lugar de defenderlos, los culpabilizan, debilitando así la lucha contra toda violencia machista.

Uno de esos discursos: el que presenta a los hijos de maltratadores como futuros maltratadores, con la ocurrencia de que si ven ese ejemplo en casa lo seguirán cuando sean más mayores. Los hijos de los maltratadores sufren también maltratos y no deben ser revictimizados. Pero es que, además, muchos de ellos son los más precoces luchadores contra la violencia machista tratando de colaborar con sus madres en impedir las agresiones desde edades muy tempranas. No sabemos lo que harán en un futuro, como tampoco lo sabemos de los hijos de matrimonios libres de violencia; las evidencias científicas de criminología ya han demostrado que la socialización más influyente en la violencia de género se desarrolla en las primeras relaciones afectivo-sexuales. Lo que sí sabemos es que algunos de esos niños han sido algunos de los hombres que más han luchado durante todas sus vidas contra todo tipo de violencia machista.

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