El pasado 3 de abril, con motivo del Día Internacional del Pueblo Gitano (8 de abril), se celebraba en la Universitat de Barcelona el acto “La UB també es gitana”, que reunió a más de 100 personas. La conferencia estaba organizada por CampusRom, la primera Red Universitaria Gitana de Cataluña, cuyo objetivo es ayudar a personas gitanas a acceder a la educación superior y apoyarlas durante toda la carrera, y co-organizada con el Pla Integral del Poble Gitano de la Generalitat y la Fundació Solidaritat de la Universitat de Barcelona. A través del curso de acceso a la universidad para mayores de 25 años, enmarcado en el conjunto de iniciativas políticas del Pla Integral del Poble Gitano, y su labor conjunta con CampusRom, el número de personas gitanas que han accedido a distintas universidades catalanas ha crecido en los últimos años, logrando que en el curso 2018-2019 entraran 16 personas. Se generan así  personas referentes gitanas para acercar a la minoría étnica el sueño de acceder a la universidad y conseguir así el éxito educativo y la superación de la exclusión.

La conferencia era un reflejo de esta transformación profunda, el sueño de ir a la universidad es una realidad ya para muchos y muchas.  En la mesa de inauguración, Ramón Vilchez, responsable del Programa del Poble Gitano i de la Innovació Social de la Generalitat, destacaba la importancia del acceso a una educación de calidad para el Pueblo Gitano. Seguidamente, desde la mesa de aportaciones producto de la investigación, Ramón Flecha, Catedrático de Sociología de la UB, terminó su intervención con palabras de agradecimiento al Pueblo Gitano por los conocimientos y valores que nos han enseñado y por el firme rechazo de la minoría étnica hacia la violencia de género, posicionándose a favor de quienes, como él, siempre han defendido a las víctimas. Tras él, Jelen Amador, primera doctora gitana en Cataluña, destacó las contribuciones que, desde espacios como la Iglesia Evangélica Filadelfia, el pueblo gitano y en concreto la mujer gitana, están aportando al movimiento feminista y a la lucha contra la violencia de género. Estas contribuciones rompen con algunos estereotipos y prejuicios que, a menudo, han servido para excluir a las mujeres gitanas de los debates y discursos feministas.

Tras esta mesa, la sala se llenó de testimonios de esfuerzo, lucha y superación. Mujeres y hombres gitanos, ahora en la universidad, que compartían sus experiencias educativas. La mayoría habían sufrido segregación y fracaso escolar debido a las bajas expectativas docentes, a los prejuicios y a los estereotipos, todavía presentes en la comunidad educativa y en la academia, como destacaba en la mesa anterior Fernando Macías, Doctor en Educación, quien denunciaba como se había realizado algunas investigaciones exclusoras, perpetuando esos estereotipos. Después de un largo y duro camino, lleno de retos y barreras, los participantes inspiraron a los oyentes con su emocionante lucha y éxito. Ahora, trabajan y estudian sin parar, motivados por la solidaridad y la amistad. Además destacaron el impacto que había tenido su acceso a la universidad en las expectativas y los resultados académicos de sus hijas e hijos. El  acto evidenció que la educación basada en evidencias científicas conduce al éxito y es capaz de transformar la realidad de un colectivo hasta ahora infrarrepresentado en los estudios superiores.

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