Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo se suicidan casi un millón de personas cada año. Cada 40 segundos alguien se quita la vida y se cree que por cada uno que lo hace otros 20 intentaron suicidarse. El suicidio es la segunda causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años. El impacto emocional que supone cada suicidio en el entorno de la persona que fallece es devastador. Es un trágico problema de salud pública en todo el mundo. Se producen más muertes por suicidio que por la suma de homicidios y guerras. Y en Europa es el mayor problema de salud pública, según reconoce la OMS.

Los Estados Miembros de la OMS se han comprometido mediante el Plan de Acción de Salud Mental 2013-2020 a trabajar para alcanzar el objetivo global de reducir la tasa de suicidio en un 10% para 2020. La tasa de suicidio está entre los indicadores consensuados para los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Milenio de las Naciones Unidas, concretamente en el objetivo de salud 3.4: “En 2030, reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención, tratamiento y promoción de la salud mental y el bienestar”.

Personas expertas de todo el mundo destacan la importancia hoy de hablar de suicidio. “Hablar sobre él no lo provoca sino que ayuda a las personas a poder dialogar y expresar emociones en situaciones difíciles”, explican. Durante muchos años se creía que no había que hablar sobre el tema por una cuestión de “contagio”. El problema, lejos de desaparecer, creció cada vez más. Por eso hoy los medios de comunicación son un actor fundamental, asegura la OMS.

“El suicidio no es un incomprensible salto desde el vacío, los suicidas le dan a la gente que los rodea suficientes avisos y margen para intervenir”, advierte la OMS. Entre las señales de alerta que pueden ser de ayuda se detectan amenazas, indirectas, referencias a la muerte como un lugar donde viajar, intentos de adquirir sustancias u objetos peligrosos, descripción del suicidio como solución a un problema, desprenderse de propiedades valiosas, despedirse de amigos o familiares. Si se observa que alguien está en riesgo de suicidarse, se recomienda pedir ayuda, no dejarle solo, no dejar medios a su alcance, hablar directa y abiertamente del tema, ponerle en contacto con profesionales y personas de confianza, evitar juicios y comentarios del tipo “no es tan grave”, “pronto todo irá mejor”, “cálmate, anímate…”. Los intentos de suicidio no deben ser minimizados. Las amenazas de suicidio no deben ser minimizadas. Los comportamientos depresivos o de tristeza que se prolongan en el tiempo tampoco deben ser relativizados. Las conductas de aislamiento deben llamar la atención.

La Comisión de Salud Mental de Canadá lanzó la iniciativa popular #308conversations invitando a cada uno de los 300 miembros del Parlamento y otros líderes comunitarios a mantener una conversación en su comunidad acerca de la prevención del suicidio. Esta iniciativa representó un enfoque participativo para conectar comunidades, compartir las mejores prácticas, identificar retos y tomar medidas efectivas para reducir el suicidio y el impacto de las conductas suicidas en Canadá.

En colaboración con la Comisión de Salud Mental de Canadá, la OMS publicó en 2018 una guía para implicar a las comunidades en la prevención del suicidio con un enfoque participativo en el que las comunidades identifican, priorizan e implementan actividades adecuadas a su contexto local que pueden influir y configurar políticas y servicios. Entre las acciones que se proponen se pueden destacar los programas dirigidos a las personas mayores que promuevan el envejecimiento activo, y el apoyo social y comunitario para mejorar sus condiciones de vida. Estos programas pueden aportar creación de sentido y motivación, y se pueden implementar también en residencias y centros de cuidado para personas mayores.

La guía también incluye programas educativos para sensibilizar a los y las estudiantes acerca de la importancia de la salud mental y fortalecer las capacidades necesarias para manejar los sucesos adversos. Los y las estudiantes aprenden a reconocer las señales de la depresión, cuidar de amistades que se encuentran en dificultades e informar a las personas adultas sobre aquello que les preocupa. La OMS ha constatado que estos programas han demostrado su eficacia en la prevención del suicidio, sobre todo si las y los jóvenes participan en su diseño y en programas de apoyo entre iguales, especialmente en comunidades con escasez de recursos.

Recientemente, The Washington Post ha señalado cómo están aumentando los casos de suicidio entre adolescentes y apunta seis maneras en que familia y escuela pueden aunar esfuerzos para invertir esta tendencia. El bullying, por ejemplo, está fuertemente relacionado con pensamientos e intentos suicidas, advierte Sameer Hinduja, co-director del Cyberbullying Research Center y profesor de criminología en la Florida Atlantic University. “Escucha a tus hijas e hijos, valora sus experiencias e implícales en la resolución de los problemas. Familiares y profesionales de la educación han de evitar la revictimización con respuestas insensibles o incompletas a las y los jóvenes o adolescentes que reúnen el valor suficiente para decirles lo que está pasando,” añade.

 

El pasado miércoles 27 de marzo, se celebró en Madrid la Jornada sobre prevención del suicidio: “Una realidad silenciada” , organizada por la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, e inaugurada por la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, quien ha insistido en la necesidad urgente de “desmontar, uno a uno, los mitos del suicidio”. La ministra presentó los alarmantes datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) que nos informan de que en España fallecen alrededor de 3.600 personas al año por esta causa, lo que supone 10 personas al día, algo que no impide que todavía a día de hoy sea una realidad silenciada que conlleva un gran estigma. En el último año, las muertes por suicidio han aumentado un 3,1% en nuestro país, lo que pone de manifiesto la urgencia de abordar esta situación. El suicidio es la primera causa de fallecimiento no natural en España desde hace 11 años, y el número de víctimas triplica al de accidentes de tráfico.

“Jornada sobre la Prevención del Suicidio: Una realidad silenciada”
María Luisa Carcedo, Ministra d Sanidad, Consumo y Bienestar Social

La ministra anunció que en la nueva Estrategia Nacional de Salud Mental que se está trabajando con las comunidades autónomas y el tejido asociativo, se ha priorizado una línea estratégica sobre la prevención, detección precoz y abordaje de la conducta suicida, que contiene como uno de los objetivos fundamentales la sensibilización e información a la población con tres propósitos esenciales: combatir los estereotipos, ofrecer testimonios en primera persona y dar visibilidad y apoyo institucional a esta realidad. También indicó la ministra que en la detección precoz del riesgo de suicidio son necesarios planes de formación, no solamente para psiquiatras y psicólogos, sino también para equipos de atención primaria, tanto de la profesión médica como de enfermería, servicios sociales, terapeutas ocupacionales, y quienes colaboran en un caso de emergencia como son las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. La ministra señaló que “Hay que romper el silencio y hablar del suicidio para que deje de ser un problema social y romper el estigma de las personas con problemas de salud mental.

Esta jornada supone el inicio de las actividades que se desarrollarán en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se celebrará el próximo 10 de octubre. Este año, el tema central elegido por la Federación Mundial para la Salud Mental para conmemorar este día en 2019 es la prevención del suicidio. El acto reunió a entidades de salud mental y de la discapacidad, así como a sociedades científicas, personas expertas y otras que han aportado sus experiencias propias con el objetivo de poner sobre la mesa la importancia de la prevención del suicidio.

En las intervenciones se destacó que el suicidio es un tema muy transversal y el abordaje ha de hacerse desde los derechos humanos con todos los recursos inclusivos accesibles. En lo que se refiere a las personas con problemas de salud mental, hay que revertir las políticas nocivas de institucionalización y permitir que puedan vivir en espacios inclusivos; así como evitar la estigmatización ante el empleo y la educación. Nadie está libre de formar parte de estas estadísticas.

La Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, entidad organizadora de esta jornada, pone a disposición de la ciudadanía numerosos recursos de utilidad para hablar de este importante problema. La campaña de concienciación #HablaDelSuicidio, los materiales para los medios de comunicación que muestran cómo ejercer un periodismo responsable en este tema. El efecto llamada o efecto Werther no se da si se informa con rigor.

También se muestra en la web de esta entidad una infografía de los Mitos y realidades sobre el suicidio destacando que las conductas suicidas no son llamadas de atención, ni suicidarse es una cuestión de valientes o cobardes, sino que se trata de la máxima expresión de un terrible sufrimiento que tenemos que entender y tratar de evitar, puesto que ya existen sobradas evidencias de que el suicidio se puede prevenir.

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