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El aumento sin precedentes de los movimientos migratorios hace que muchos Estados tengan serias dificultades para gestionarlos responsablemente y dar respuestas eficaces que respeten los derechos a la libertad, seguridad y dignidad de las personas migrantes.

La Coalición Internacional contra la Detención (IDC por sus siglas en inglés) es una red global integrada por más de 400 organizaciones no gubernamentales, grupos religiosos, académicos, profesionales y personas, que trabajan en 90 países de todo el mundo para asegurar que los Derechos Humanos de las personas afectadas por la detención migratoria sean respetados, protegidos y garantizados. Sus actividades son diversas: investigación, capacitación, incidencia, defensa, monitoreo e, incluso, la prestación de servicios directos en favor de los derechos de las personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas. El objetivo principal de la IDC es conseguir cambios positivos en la legislación, en las políticas y en las prácticas, con el fin de prevenir, mitigar y atender los daños asociados con la detención migratoria, mejorando así los derechos y condiciones de la población migrante y promoviendo alternativas efectivas a las tan extendidas detenciones migratorias, especialmente en el caso de las niñas, niños y adolescentes por encontrarse en una situación de mayor vulnerabilidad.

Cada vez más estudios nos alertan del peligro que conlleva vivir las situaciones de los niños y niñas obligados a permanecer detenidos junto a sus familiares encarcelados, sea cual sea la cantidad de tiempo que pasen en un centro de detención. Pediatras, expertos en desarrollo y defensores del bienestar infantil han condenado la práctica de la detención familiar ya que las investigaciones han confirmado que lo que experimentan los y las menores obligados a vivir estas situaciones de trauma, estrés e incertidumbre tiene consecuencias duraderas, incluso si están con sus padres.

El equipo de investigación de Trauma and Border de Harvard Law School afirman que los niños y las niñas que están en un centro de detención familiar pueden tener ideas suicidas, ansiedad, estrés, depresión crónica, lagrimeo constante y/o enojo. A veces, expresan su frustración aislándose; otras, autolesionándose, llorando, con rabietas, patadas, mordiscos… Cuando son pequeños y sufren traumas o períodos largos de ansiedad (lo que se conoce como estrés tóxico) sus cuerpos están inundados de hormonas del estrés que pueden alterar la arquitectura de su cerebro e interrumpir otros aspectos del desarrollo saludable. Es importante destacar que los niños inmigrantes y las familias que buscan refugio probablemente ya hayan sufrido situaciones traumáticas antes de llegar a la frontera. Someterlos a la tensión adicional de ser detenidos tiene efectos acumulativos de por vida, pues, a medida que crecen, muchos de ellos tienen menos capacidad para regular sus emociones y sobrellevar los casos cotidianos de tensión, lo que les pone en mayor riesgo de sufrir deficiencias en la cognición y enfermedades físicas y mentales relacionadas con situaciones de ansiedad en el futuro.

Por todo ello urge ofrecer prácticas de éxito, basadas en la evidencia, que sean una alternativa y cuya implementación suponga mayores ventajas para los Estados que la detención de personas por motivos relacionados con su situación migratoria cuya aplicación (el derecho internacional es claro en esto) debe ser el último recurso. Además de ser más respetuosas con los derechos humanos de las personas refugiadas, solicitantes de asilo y migrantes, las medidas no privativas de la libertad tienen otros beneficios como su mayor efectividad, demostrando lograr tasas de comparecencia de hasta un 95% y tasas de retorno voluntario e independiente del 65% para los casos rechazados; además son un 80% más económicas que la detención, pues, entre otras cosas, requieren menos costos de ejecución y eliminan las demandas judiciales y de indemnización.

Basar las políticas en las aportaciones de la investigación es crucial si queremos caminar hacia sociedades más justas, respetuosas con los Derechos Humanos y solidarias, que protejan especialmente a las y los más vulnerables.

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