Nature News publica los resultados de la primera encuesta realizada en Australia sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo, centrada en los ámbitos de la ciencia y tecnología en la industria, el sector público y organizaciones sin ánimo de lucro, así como en la academia. Un total de casi 300 profesionales respondieron a la encuesta, de las que casi la mitad, el 46%, afirmaban haber sufrido acoso sexual en el lugar de trabajo.

La encuesta se realizó online por la Science & Technology Australia, una organización que tiene por objetivo trabajar de forma conjunta, desde la ciencia, con gobiernos, industria y comunidad para avanzar en el papel, la reputación y el impacto de la ciencia y la tecnología en Australia.

Estudios previos, también publicados en Nature, sobre alumnado universitario de ámbitos científicos  (en Australia, Estados Unidos y Reino Unido) ya mostraban datos del elevado número de casos de acoso sexual existente. La encuesta presentada muestra que las mujeres del ámbito de ciencias y tecnologías lo siguen sufriendo una vez incorporadas al mundo laboral. Concretamente, las personas que respondieron trabajaban en un 60% en el ámbito académico, 25% en el gobierno, 12% en el sector privado y 5% en entidades sin ánimo de lucro.

Otros resultados de la encuesta mostraban que dos tercios de las personas que respondieron que habían sido acosadas no habían informado del incidente a su ocupador/a. El 33% consideraba que los procedimientos de actuación sobre cómo hacer frente a los acosos que se denuncian son insuficientes. Se destaca que las personas de grupos LGTB+, grupo que presentó un mayor riesgo de sufrir acoso, son las que muestran una menor confianza en las políticas de su lugar de trabajo para poder abordar la situación de acoso vivida.

De estos resultados se deriva la importancia de replantear las políticas actuales sobre prevención de acoso sexual y exigir un mayor compromiso de las organizaciones para que sean realmente útiles y disminuya hasta desaparecer el elevado número de casos de personas que lo sufren.

Entre las recomendaciones que se proponen en el informe de resultados a partir de los datos obtenidos, se aboga por una mayor equidad de géneros en los diferentes lugares de trabajo porque el hecho de que exista en ellos un mayor equilibrio de género disminuye la posibilidad de acoso sexual. Casi la totalidad de las personas que respondieron afirmó que era necesario abordar de forma clara el acoso sexual en el lugar de trabajo y realizar formación para tratarlo. Finalmente se expone que hay que hacer más conscientes y visibles los procedimientos de información de una situación de acoso y la actuación derivada para tomar medidas hacia quienes hayan realizado acoso.

Aunque se afirma que el número de personas que contestó la encuesta es pequeño, el hecho de que fuera voluntaria hizo que la muestra se seleccionara ella misma. Las respuestas muestran que, junto con los datos ya existentes del acoso que recibe el alumnado universitario, el acoso sexual es un problema real con una prevalencia que debe preocuparnos y que hay que seguir trabajando para encontrar con urgencia soluciones que erradiquen un problema que está obstaculizando las carreras académicas y profesionales de muchas personas, especialmente mujeres.

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