Hace unos meses, la prestigiosa revista The Lancet publicaba un monográfico sobre el avance de la equidad de género en ciencia, medicina y salud global, del que se hacía eco El Diario Feminista. Uno de sus artículos, “Countries, parental occupation and girls’ interest on science”, explora los factores que inciden en el interés de las niñas por la ciencia, apuntando a la influencia del entorno familiar y social tanto en la formación de estereotipos como, por el contrario, en la ruptura de la brecha de género que persiste desde hace años en todo el mundo en los sectores de la Ciencia, la Tecnología, la Ingeniería y las Matemáticas (STEM).

La investigación utiliza los datos que arroja la encuesta internacional PISA a gran escala (2003-2015) sobre la motivación de estudiantes de 15 años en relación con la ciencia en 72 países, seleccionando a 256.968 participantes de 32 de estos países, atendiendo al criterio de que al menos el 10% de los padres o de las madres trabajaran en un campo STEM. Tras añadir las interacciones entre el género, la ocupación de los padres y las madres y las medidas nacionales, los hallazgos resultantes demuestran que existe una correlación significativa entre la ocupación laboral de las familias y el interés por las ciencias, que ese interés en las niñas aumenta notablemente cuando sus madres son las que desempeñan puestos de trabajo relacionados con campos científicos y que disminuye en sociedades con estereotipos implícitos más negativos sobre la mujer y la ciencia.

Así, la investigación sigue evidenciando que los roles familiares, sobre todo maternos, protegen a las niñas de los estereotipos negativos con relación a la ciencia, del mismo modo que revela que el entorno sociocultural puede socavar estos efectos positivos. Sobre esta variable social, el estudio apunta a un gran potencial de cambio hacia la igualdad desde el entorno comunitario para orientar a las niñas hacia los campos STEM y señala la importancia del ámbito escolar como espacio privilegiado para normalizar y extender el estudio de referentes de mujeres científicas para, de este modo, “reducir o neutralizar los estereotipos de género en la ciencia” (Guo, Marsh, Parker, Dicke & Van Zanden, 2019). Además de ofrecer referentes femeninos tan necesarios, en los centros educativos se puede incluir el debate sobre temas socialmente relevantes que ayuden al pensamiento crítico y al razonamiento colectivo en favor de la igualdad de género. En este sentido, contamos con recursos docentes como los que ofrecen El Diario Feminista o Frontiers for Young Minds para acercar a las escuelas ciencia real e investigaciones de impacto que ayuden a despertar la curiosidad científica, tanto dentro como fuera del aula, y contribuyan a hacer extensible a todos los niños y niñas el derecho de acceso directo a los últimos avances científicos de la más alta calidad en diferentes disciplinas y especialidades.

En otros ámbitos, compañías como la multinacional Mattel lleva años desarrollando iniciativas contra diferentes estereotipos a través de la imagen de su controvertida Barbie, una de las muñecas más vendidas en todo el mundo. En su última campaña, Closing the dream gap, reivindica modelos científicos femeninos para las niñas apelando a la conciencia pública a la ruptura de la brecha de género existente entre los sueños de una niña y el desarrollo de todo su potencial. La iniciativa aporta datos como que es tres veces menos probable que una niña reciba un juguete de temática científica, que las familias suelen mantener expectativas más altas sobre el talento de sus hijos que sobre el de sus hijas o cómo, a partir de los cinco años, los estereotipos negativos de género comienzan a hacer que las niñas pierdan confianza en su propio potencial para ser competentes en profesiones de liderazgo o vinculadas a la ciencia, en la línea de la investigación publicada en ScienceGender stereotypes about intellectual ability emerge early and influence children’s interests” (Bian, Leslie & Cimpian, 2017).

Desde el proyecto Dream Gap, las niñas reclaman:

Necesitamos ver a mujeres brillantes haciendo cosas brillantes y ver cómo han llegado hasta ahí para imaginarnos a nosotras mismas haciendo lo que ellas hacen”.

El pasado 11 de febrero recordábamos especialmente, en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que todavía tenemos oportunidades de acción para impulsar la próxima generación de científicas. Este 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, seguimos reivindicando la igualdad, la visibilización de modelos femeninos referentes, el fomento desde la infancia del desarrollo de la capacidad de pensar críticamente sobre la ciencia y el impulso del debate sobre cuestiones sociales relevantes a través de recursos científicos; y, además, denunciamos la ocultación de las evidencias científicas internacionales en temas de género, así como la exclusión de mujeres y niñas de la ciencia (Declaración feminista del I Congreso Internacional de Ciencia, Feminismo y Masculinidades). Desde acciones locales a movimientos globales, desde la familia, la escuela y la comunidad, ¡estamos a tiempo de contribuir a derribar, desde las primeras edades, los muros de género que dificultan a mujeres y niñas participar plenamente de las disciplinas científicas!

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