Las asambleas estudiantiles y los movimientos que generan suelen tener un papel clave en las universidades. Se movilizan por injusticias, pero las movilizaciones contra el acoso sexual nunca antes habían estado tan presentes como en la época actual. En un contexto donde el silencio ya se había roto, se organizó la proyección del documental “The Hunting Ground”, una producción que desvela los acosos y las violaciones producidas en los campus universitarios norteamericanos, así como las estrategias de las instituciones para no responsabilizarse. Estrenada en 2015, “The Hunting Ground” da voz a más de setenta víctimas en cámara y más de doscientas fuera de cámara a través de entrevistas directas, cuyas voces contribuyeron a profundizar en el debate sobre el acoso sexual en la universidad -también entre iguales- para empezar el activismo y generar cambio. Andrea, Annie y Sofie son tres chicas que dejaron sus carreras para crear una red de solidaridad que apoyara y creyera a las víctimas, evitando la revictimización que habían sufrido ellas y también presionando a las universidades para que actúen contra todo acoso. La película llega a plantear la urgencia de abordar este tema en otros países del mundo, contribuyendo a generar el favorable contexto que poco después se conocería bajo el hashtag #MeToo

Igual que en otras universidades donde se había proyectado, en la Universidad de Barcelona la realización de estos cinefórums tuvo un gran impacto en facultades como Bellas Artes, Económicas o Derecho. Nadie se quedaba indiferente y el problema se debatía vinculándolo a la realidad de nuestro contexto, a nuestras aulas. Estos espacios han permitido que diversos estudiantes rompan su silencio y cuenten sus casos mientras se movilizan para juntar fuerzas y luchar contra esta lacra en sus universidades. Aspectos como el acoso entre iguales, el miedo a la denuncia o la revictimización de quien se atreve a hablar, son límites a la rotura del silencio; son, todos ellos, aspectos que se abordan con narrativas reales como las recogidas en el film.

Aunque el documental y el debate que generaba haya tenido buena respuesta entre el colectivo estudiantil, no pasaba lo mismo entre el profesorado, ni aun menos en los equipos directivos. La anterior decana de una de estas facultades mandó a los estudiantes que retirasen los carteles que anunciaban la proyección de este documental. La respuesta de ese colectivo fue tajante, procediendo a elaborar, en el mismo momento, una pancarta manifestando “Tu indiferencia es complicidad”, dejando claro que ya no hay vuelta atrás, que la falta de respuesta institucional solo los empujaría a movilizarse más, levantando su voz contra tantas décadas de acoso sexual encubierto en la universidad; que, a su vez, provocaría que aspectos como el prestigio de la universidad vaya a estar cada vez más ligado a una universidad comprometida contra el acoso.

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