Según datos de la OMS, un 27% de la población adulta de los países europeos ha sufrido en el último año alguna enfermedad mental o problemas relacionados con psicosis, ansiedad, depresión y trastornos alimentarios. Pero la cifra es aún más abrumadora cuando la analizamos por género, y es que el porcentaje de mujeres se eleva hasta un 33.2%, frente al 21.7% de los hombres.

Las enfermedades mentales constituyen un mundo complejo y a menudo desconocido. Muchas enfermedades pueden tener sintomatologías muy diversas y algunas veces incluso solaparse. Estas características pueden dificultar el diagnóstico y tratamiento de algunas de estas enfermedades.

Para dar respuesta a esta realidad, el Laboratorio de Neuroimagen Humana del Instituto de Investigación Virginia Tech Carilion diseñó un nuevo sistema basado en una idea muy simple, poder medir con datos los sentimientos analizando la mente más allá del cerebro. Así, el nuevo avance del equipo de Virginia Tech está basado en algoritmos diseñados hace décadas, pero que no había sido posible implementar debido a limitaciones tecnológicas. Gracias a la inteligencia artificial, el equipo de Virginia Tech ha logrado combinar la neuroimagen generada por la resonancia magnética funcional con un extenso banco de datos, generando un algoritmo que facilita el diagnóstico de trastornos mentales de forma más rápida y precisa.

El objetivo principal de esta tecnología es poder detectar al instante el estado de la mente, solo con mirar la actividad neuronal. Para conseguirlo cuentan con una de las fortalezas del aprendizaje automático: poder “entrenar un modelo en parte de su conjunto de datos y luego probar su precisión de predicción o su generalización en un conjunto de datos independiente que ese modelo nunca vio antes”, tal como defiende Stephen LaConte, impulsor del proyecto.

La aplicación de la inteligencia artificial a un campo como la psiquiatría es un gran ejemplo de la interrelación de diferentes disciplinas científicas como clave para desarrollar nuevas soluciones a los problemas de la sociedad actual. En este caso, esta combinación permitirá un diagnóstico precoz y un tratamiento especializado para las aproximadamente 450 millones de personas que sufren algún tipo de trastorno mental, de las que las mujeres son el grupo con mayor vulnerabilidad y riesgo.

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