Ayer tuvo lugar la 33ª edición de los Premios Goya en el Palacio de Congresos y Exposiciones FIBES de Sevilla. Uno de los retos del año pasado era aumentar la presencia femenina en el sector cinematográfico, reclamo que se llevó a cabo llenando la gala con abanicos rojos. Aunque hay muchas mujeres en el sector, existe el debate de que aún no se valora lo suficiente su trabajo pues el número de nominaciones masculinas supera al de femeninas.

Según un recuento de EFE, de 121 finalistas, excepto en la categoría de interpretación definida por género, 89 de los finalistas eran hombres y 32 eran mujeres. Así mismo, este año tampoco hay ninguna mujer nominada como mejor directora, música, en dirección de fotografía o en animación. En categorías como montaje, sonido y efectos especiales, su presencia es minoritaria.

Aunque hay muchas mujeres dentro el sector y trabajando también en categorías técnicas, solo unas pocas consiguen ser reconocidas. Quizá el techo de cristal aún está presente, aunque cada vez más visibilizado. Aún nos queda trabajar por ello y aplaudir a las mujeres que consiguen superar estas barreras para que sirvan de inspiración para muchas otras personas, y contribuir al trabajo colectivo para la mejora social.

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