Ayer el mundo se despertaba con la triste noticia del fallecimiento de Julen, tras haber sido encontrado por los equipos de búsqueda. Ante hechos de tal envergadura cabe recordar la suma importancia que tenemos los medios de comunicación a la hora de cubrirlos y el papel tan relevante que juegan las redes sociales. El Colegio de Periodistas de Andalucía han señalado a través de un comunicado la denuncia a la mala praxis de algunos periodistas: “ha habido una evolución muy negativa en cuanto al tratamiento que algunos medios de comunicación, especialmente en televisión, han dado al caso y se han alejado de los principios éticos y deontológicos que han de regir el periodismo”.  Así mismo, anotaban “Si hace una semana felicitábamos a los empleados de los medios por su trabajo, hoy tenemos que lamentar la deriva que algunas empresas mediáticas han tomado a lo largo de estos 13 días”, asegurando, al respecto, que “ha llevado a mostrar imágenes y relatos innecesarios que nada han aportado a la información más allá de generar morbo y dar oportunidad para la especulación”. Recordando uno de los derechos básicos que las empresas mediáticas deben respetar en el amparo de la Constitución, preservar el derecho a la intimidad, familiar y personal que actúa como límite a la libertad de la información y expresión. 

Ayer avanzábamos  la obligación de los medios de no caer en el morbo ni en falsas noticias y de difundir la mejor solidaridad. Así mismo destacamos esa misma solidaridad de las personas que se posicionan en contra de la violencia en las redes sociales o foros donde el morbo, la falta de respeto, la crueldad,  y el troleo hacen las peores de sus jugadas y muestran la maldad de algunas personas. Se han generado comentarios nefastos y creaciones de cuentas como las de Twitter e Instagram con el propósito de burlarse de la situación, del niño, de la familia y de los mismos equipos de búsqueda, acciones que se esconden muchas veces tras el anonimato y cuyos autores son incapaces de encontrar placer en otra cosa que no sea el acoso, como señalan diferentes investigaciones de Kowalski.

Ante esta situación varios estudios señalan la importancia de la socialización preventiva ante la violencia para garantizar espacios seguros, tanto online como offline, y que estas políticas dirigidas a la prevención de la violencia deben basarse en las evidencias científicas, como señalan Aiello, Puigvert y Schubert. A quienes crean y difunden los citados contenidos sádicos, la socialización en la atracción a la violencia les ha convertido en sádicos que desarrollan agresiones muy peligrosas en las redes.

Hay quienes dicen tener poca esperanza en el ser humano cuando ocurre algún hecho relevante, pero lo cierto es que ha habido personas que se han movilizado para difundir la denuncia de dichas cuentas, actuando así contra los agresores correspondientes. La cuenta de Twitter fue finalmente cancelada, borrada de la plataforma por completo. La de Instagram sigue activa de momento, pero está recibiendo denuncias y esperamos que la plataforma la cancele pronto.

La existencia de este tipo de cuentas también nos lleva a la reflexión de cuán importante es el rechazo social a estos comportamientos. Solo una actitud de rechazo activo hacia el tipo de personas que, de una forma cobarde se ensañan con los más débiles, nos impulsa a reaccionar de forma clara ante las personas que, creyéndose impunes, ejercen este tipo de violencia. Solo hay una forma de frenarlo y es rechazarlo socialmente; en el momento en que no tengan apoyo social, ni nadie que ría esas gracias ni quiera tener ningún tipo de relación con ellas, será posible frenar estas actitudes violentas.

Y así han operado varias personas en las redes, se han movilizado contra las personas agresoras. Solo de esta forma valiente y coherente será posible frenar este tipo de violencia impactando de forma positiva en la sociedad para que los niños, las niñas y las generaciones futuras tengan un mundo mejor, un mundo sin violencia.

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