UNODC

La Asamblea General de las Naciones Unidas desde 2010 está elaborando informes sobre la trata de personas a través del Plan de Acción Mundial. Dichos informes recogen datos de 142 países y ofrecen una visión general de los patrones y flujos de trata de personas a nivel mundial, regional y nacional. A raíz de este trabajo, en diciembre de 2016 el Consejo de Seguridad solicitó al Secretario General que tomara medidas para mejorar la recopilación de datos, el seguimiento y el análisis de la trata de personas en los contextos de conflicto armado. El análisis se basa en un extenso estudio de revisión de la literatura disponible, los casos judiciales de los tribunales y tribunales penales internacionales y las entrevistas a expertos con el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. El resultado es una visión general de la trata de personas y sus vínculos directos e indirectos con los conflictos armados. 

En esta línea, el pasado 7 de enero se publicó un informe por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). El informe destaca que las circunstancias generadas o exacerbadas por los conflictos armados, como el desplazamiento, las dificultades socioeconómicas, la fragmentación social y la desintegración familiar, aumentan la vulnerabilidad de las personas a la trata. El informe también muestra que el 70% de las víctimas de trata detectadas en todo el mundo son mujeres. Alrededor de la mitad son mujeres adultas, mientras que las niñas constituyen una quinta parte de todas las víctimas y su parte del total está aumentando. La explotación sexual sigue siendo el principal objetivo de la trata ya que representa alrededor del 59%, mientras que el trabajo forzoso representa alrededor del 34% de todos los casos detectados.

En el caso de los menores, los patrones parecen ser ligeramente diferentes. Si bien los niños son principalmente víctimas de la trata con fines de trabajo forzoso (50%), muchos también son víctimas de la trata con fines de explotación sexual (27%) y “otras” formas de explotación, como la mendicidad, los niños soldados y las actividades delictivas forzadas. Las niñas son traficadas en el 72% de los casos por explotación sexual y en el 21% de los casos por trabajo forzado. A nivel mundial, el número de víctimas reportadas alcanzó un máximo de más de 24.000 víctimas detectadas en 2016, mayoritariamente en América y Asia.

Por último, el comunicado del pasado 7 de enero defiende los esfuerzos internacionales y nacionales para implementar efectivamente el Protocolo contra la trata que ya está logrando resultados muy positivos por lo que concierne tanto a la prevención como a la actuación en caso de identificación. Y constituye una herramienta para ayudar a todos los países a proteger a las víctimas, llevar a los delincuentes ante la justicia y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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