Dhammananda Bhikkhuni, la primera monja budista. Foto de Bhikkhuni

Boodsabann Chanthawong decidió el pasado mes de diciembre iniciarse en el camino espiritual que implica ordenarse novicia budista. Y Boodsabann Chanthawong no es un caso aislado: 21 mujeres de todas las edades (desde adolescentes a ancianas) fueron ordenadas novicias en el monasterio de Songdhammakalyani, paso previo a su ordenación como Bhikkhunī o monjas budistas de pleno derecho.

Este hecho por sí solo no sería especialmente relevante de no ser porque Tailandia estableció oficialmente en 1928 que solo los hombres pueden convertirse en novicios o monjes de órdenes budistas, mientras que las mujeres tailandesas devotas se ven obligadas a seguir un régimen religioso menos estricto que con frecuencia las relega a tareas relacionadas con la limpieza de los templos. El gobierno del país alega que no se trata de una discriminación de género sino el mantenimiento de una tradición y que no se les impide desplazarse a otros países para ordenarse. Actualmente hay 270 monjas budistas en Tailandia, incluyendo a las novicias. Esta cifra destaca en comparación con los más de 250.000 monjes con los que cuenta el país, en el que el 95% de la población se identifica con el budismo.

La que fue ordenada primera monja budista tailandesa, Dhammananda Bhikkhuni, responde claramente a esta injusticia institucional que no permite a las mujeres decidir sobre sus propias vidas declarando que “han pasado 90 años y el contexto social ha cambiado, pero todavía no nos aceptan”. Ella tuvo que viajar hasta Sri Lanka para ordenarse en 2001 y actualmente, a los 74 años, dirige el monasterio femenino de Songdhammakalyani, ayudando a mujeres que como Boodsabann quieren iniciarse en el camino del budismo. Aunque Dhammananda Bhikkhuni puede ordenar novicias en su monasterio femenino, no puede hacer lo mismo con monjas budistas, ya que la ceremonia requiere de la participación de 10 hombres monjes. Pero esta situación no supone una barrera a su misión y, como ella misma afirma, los ataques de la gente pueden venir de cualquier parte, pero tiene la certeza de estar trabajando en la línea de los escritos de Buda.

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