El número de personas adultas jóvenes, de menos de 50 años, que son diagnosticadas de cáncer de colon ha aumentado de forma dramática en los últimos años. La mayoría de esas personas no tienen antecedentes de ese cáncer en su familia ni predisposición genética. Este dato de prevalencia ha tenido implicaciones tanto en la investigación médica como en las prácticas clínicas. En este último caso, la Sociedad Americana contra el Cáncer ha cambiado sus indicaciones a la luz de la prevalencia en adultos jóvenes y publicó hace meses en su prestigiosa guía la decisión de bajar la edad en la que se debe realizar la primera prueba para identificar posible cáncer de colon, pasando de los 50 a los 45 años. 

Kimmie Ng es una de las referencias mundiales en la investigación en este tema, siendo científica médica del Dana-Farber Cancer Institute, centro asociado a la Universidad de Harvard. La Dra. Ng afirma que al bajar la edad de las pruebas diagnósticas a los 45 años, se podrán identificar y prevenir más casos de cáncer de colon que están afectando a personas jóvenes.

En la investigación que la Dr. Ng y colegas están llevando a cabo han identificado qué patrones de dietas han tenido y tienen personas jóvenes diagnosticadas con ese cáncer y la influencia de esas dietas en la recurrencia o superación de la enfermedad. Uno de los hallazgos de uno de los estudios de su equipo, resultado publicado en el Journal of the National Cancer Institute, es que las personas jóvenes a quiénes se les habían extirpado un cáncer de colon en estadio 3 y que durante la quimioterapia y posteriormente tuvieron dietas con baja cantidad de insulina, lo que implica buena ingesta de frutas, vegetales, granos integrales, y proteínas y grasas saludables, tuvieron mucha menos recurrencia y mayor supervivencia que personas con dietas altas en insulina. La muestra fue de 1023 pacientes. Los pacientes con alto consumo de insulina en sus dietas tenían mayor riesgo de recurrencia y de mortalidad. Los niveles altos de insulina pueden producirse por considerable ingesta de alimentos almidonados y azucarados.

Los resultados de esta investigación indican la importancia de controlar las dietas en personas adultas jóvenes a quienes se les ha intervenido de cáncer colorrectal, así como estos hallazgos se suman a las evidencias existentes sobre la importancia de la alimentación y de los hábitos de vida saludables en la aparición y evolución del cáncer.

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