Para desgracia suya, la profesora violada y asesinada en Huelva no murió el mismo día en que fue secuestrada. Esto último es lo que anunciaba la Guardia Civil en contraposición a lo determinado anteriormente por la Sociedad Española de Medicina Legal y Forense (Semlyf). Sin embargo, la entidad médica insiste en que su examen del cadáver y sus análisis confirman que la agonía de Laura Luelmo fue mucho más atroz.

Dos o tres días con vida en manos de un sádico asesino, ¡qué terrible sufrimiento!… Ojalá el error de interpretación de los indicios procediera de la (Semlyf) y no de la Guardia Civil, sin embargo, cabe reconocer que la ciencia y la medicina gozan de plena credibilidad. Los elementos circunstanciales en que se basa el informe policial se ven cuestionados por la contundencia de las pruebas aportadas por los forenses. Datos obtenidos al practicar la autopsia tales como el cese de las funciones vitales o la evolución de las heridas padecidas.

El título de este artículo podría ser el de una película con éxito de público, pero, lamentablemente, no corresponde a una historia de ficción sino a un relato auténtico. Laura Luelmo no logró descansar hasta después de muchas horas de horror.

No solo sus parientes y amigos se hallan conmocionados sino la sociedad por entero. Con el paso de los días, Laura Luelmo dejará de figurar en las noticias. No obstante, su recuerdo perdurará. Y exigirá. Porque algo deberán hacer nuestros sistemas judicial y penitenciario para evitar que criminales convictos y más tarde potenciales anden sueltos por ahí, sin vigilancia alguna. No basta con empoderar a las mujeres, hay que salvaguardar su integridad y su vida.

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