Este año parece que la carta a los Reyes Magos puede venir cargada de deseos por tener un juguete tecnológico. Juguetes que se conectan a nuestros móviles, tabletas o directamente a internet, y que abren nuevas posibilidades y prestaciones. Pero también implican nuevos riesgos para toda la familia, por lo que se alerta de la importancia de conocerlos y saber gestionarlos.

Se trata de muñecas, mascotas, drones, robots, coches, puzles o bloques de construcción. Juguetes que pueden responder a órdenes o preguntas, grabar o trasmitir imágenes a través de sus cámaras, reproducir o reconocer la voz de la niña o el niño e interactuar o, manejar o comunicarse a través de internet. Todos tienen en común que se conectan a internet y comparten datos. Y es por esto que se aconseja informarse bien para ganar en efectividad en cuanto a sus posibilidades, así como, en la gestión de sus posibles riesgos.

Así lo publica SINC, que ofrece información interesante que puede ayudar en esta nueva misión que se encomienda a las familias, y adultos en general, con el fin de conseguir que la infancia pueda beneficiarse de sus ventajas sin que corran riesgos.

Primeramente, el Centro de Seguridad de Internet para los menores de edad en España, llamado Internet Seguro For Kids (IS4K) ofrece aclaraciones que ayudan a obtener la respuesta sobre cuándo es el mejor momento para regalar juguetes conectados, o recomendaciones para antes y después de conseguir uno. Pues hablamos de dispositivos infantiles que se enfrentan a la protección y gestión de datos, con la problemática añadida de que las y los usuarios son menores. Para ello, ponen a disposición una guía para el uso seguro de juguetes conectados.  

Por otra parte, la Comisión Europea dispone de recomendaciones con el fin de proteger los derechos y seguridad de la infancia en las tecnologías emergentes. Una de sus personas expertas es Stéphane Chaundrone quien, junto con su equipo, colaboran con unos 12.000 fabricantes a quienes recomiendan la estrategia “menos es más”, es decir, recoger menos datos es más seguro para nuestras hijas e hijos.  

Otro tema señalado como problemático es la privacidad de los datos personales que se recogen a través de los sensores o softwares del dispositivo. Según la investigadora Giovanna Mascheroni, el problema se centra en la falta de control de la datificación, es decir, saber cómo se almacenan los datos, con quien se comparten, o cómo y para qué  fines se analizan. Algo que puede tener consecuencias tanto a corto, como a largo plazo.

Pero en lo que coinciden todas las personas expertas, a pesar de los posibles riesgos, es que la infancia de hoy nace inmersa en la tecnología y estos juguetes pueden ayudarles a moldear su futuro digital. Al mismo tiempo, amplían su interacción personalizada, acercando experiencias de aprendizaje basadas en el interés propio de cada niña y niño. En definitiva, son juguetes que aumentan la interacción social, la empatía y abren un mundo de conocimiento y curiosidad.

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