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Christine Lagarde, abogada y política francesa, actualmente directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido reconocida por su desarrollo en el cargo de ministra de Comercio y ministra de Economía, Finanzas e Industria en el gobierno de Dominique de Villepin, siendo la primera ministra en Asuntos Económicos del G8 y la primera mujer en dirigir el FMI.  The Financial Times la nombró como una de las mejores ministras de Finanzas de la Eurozona y ese mismo año, Forbes la catalogó como la decimoséptima mujer más poderosa del mundo. 

Lagarde, quién desde el FMI está impulsando un discurso que aboga por las cuotas entre Hombres y mujeres y la igualdad de género en el mundo económico, apostando por la creación de más presas de agua en vez de campos de fútbol, el pasado 12 de diciembre lideró un encuentro en el Council on Foreign Relations (Manhattan), sobre la desigualdad de género en referencia al mundo económico. Durante el encuentro, la audiencia le preguntó si existía una alternativa a las cuotas de género que pueda igualmente obligar a las corporaciones a incluir a las mujeres, ya que el tema de las cuotas genera polémica internacionalmente. Lagarde, partiendo de su experiencia como ministra, apostó por reunirse con las corporaciones más importantes de Francia para saber si incorporaban mujeres en los puestos directivos y cómo lo hacían. Pero la mayoría afirmó que no tenían mujeres en las direcciones. Mantuvo anualmente hasta encontrar una mujer en esos puestos. Finalmente, Lagarde compuso una lista de treinta mujeres que facilitó a las corporaciones para que fueran incorporadas en sus direcciones, rompiendo con el mito de que no hay mujeres suficientemente preparadas para ocupar esos puestos de responsabilidad.  

Sus políticas fueron de la mano de la aprobación por parte del parlamento francés de la ley Zimmerman-Copé, que establecía al menos un 40% de representación de cada género en las empresas con más de 500 empleados y una ganancia de € 500 millones.

Una entrevista del Council on Foreign Relations (CFR) demuestra que a pesar de la relación positiva entre la participación de las mujeres en el mercado laboral y el crecimiento del PIB, las barreras legales socavan el potencial económico de las mujeres en todas las regiones del mundo. En casi el 90% de las naciones existen restricciones legales basadas en el género, que van desde las limitaciones en la propiedad de los bienes hasta las prohibiciones para firmar contratos. Christine Lagarde discute internacionalmente las implicaciones económicas de la desigualdad de género bajo la ley y esboza recomendaciones de políticas para acelerar la participación económica de las mujeres. Entre otras medidas, para terminar con esa problemática, Lagarde está impulsando el Índice de Igualdad en el Lugar de Trabajo de las Mujeres, que es el primer ranking mundial de países basado en la igualdad de género en el lugar de trabajo. Bajo la clasificación de igualdad de género de CFR, que se basa en los datos del Banco Mundial, Australia ocupa el primer lugar. Canadá es el segundo. México es quinto y Estados Unidos ni siquiera está entre los diez primeros, cayendo en el 20º puesto. En la parte inferior de la lista se encuentran países como Irán, Sudán, Qatar, Siria y Yemen.

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