La United Nations Girls’ Education Initiative (UNGEi), dentro de la campaña internacional #16days de activismo contra la violencia de género y #EndSRGBV, ha recordado que la prevención de la violencia de género en la escuela requiere de un enfoque integral. A través de la presentación de la guía Global Guidance on Addressing School-Related Gender- Based Violence, elaborada por la UNESCO, ONU Mujeres y otros socios en 2016, recuerda que la violencia de género en las escuelas sigue existiendo, dejando claro que se trata de un problema global cuya estrategia de intervención pasa por asumir que todas las personas tienen un papel que desempeñar y desde los centros educativos se puede facilitar. 

Hace unos días publicábamos una noticia que evidenciaba los casi 250 millones de niños y niñas que sufren violencia de género relacionada con la escuela cada año y las consecuencias negativas que tiene para su salud física, emocional y para su desarrollo cognitivo. Hasta hace unos pocos años, muy pocas personas hablaban de violencia de género en las escuelas y existían pocas publicaciones y propuestas que recogieran información y datos sobre este tipo de violencia. Esto ha llevado a planteamiento erróneos en algunas de las propuestas de intervención escolares para la erradicación de la violencia, al no tener en cuenta la perspectiva de género.

La Global Guidance on Addressing School-Related Gender- Based Violence puede ser un recurso útil dirigido a diversos sectores de la comunidad como gobiernos, personas encargadas de la formulación de políticas, profesorado, profesionales y la sociedad civil, que deseen tomar medidas concretas contra la violencia de género relacionada con la escuela (a partir de ahora SRGBV). Este recurso incluye una guía operativa clara con diversos estudios de casos de ejemplos de prácticas exitosas y herramientas recomendadas para el sector educativo. También podremos encontrar la literatura global existente, las recomendaciones de personas expertas y el consenso de profesionales.

Entre otros aspectos, permite conocer los factores que son considerados de riesgo en la SRGBV para poder identificarlos y establecer mecanismos para combatirlos y transformarlos por otros que la frenen. Entre los factores de riesgo que la guía identifica, destacamos: la falta de capacidad a nivel escolar para prevenir, identificar y abordar incidentes de SRGBV, la existencia de personal capaz de perpetrar violencia o abuso con impunidad, la falta de espacios físicos seguros y acogedores en entornos educativos, o planes de estudio que no preparan a los niños y niñas con conocimientos clave, habilidades para la vida y actitudes que favorecen la participación en relaciones sanas con las compañeras y compañeros y la participación en la prevención de la violencia.

Se trata de un recurso integral que aborda las respuestas desde la implicación de diversos sectores, en concreto seis: liderazgo (políticas, leyes y reforma educativa), contexto (escuelas seguras y de apoyo), prevención (currículum, enseñanza y aprendizaje), respuestas (dentro y fuera de la escuela), asociación (colaboración e involucramiento) y evidencias (seguimiento y evaluación).

Dentro de cada sector describe una serie de claves y de ideas para llevar a cabo. De todas ellas queremos destacar algunas de las que tienen que ver con el contexto escolar y de colaboración:

  • Asegurar que los órganos de gobierno y la administración envíen mensajes firmes contra la SRGBV, así como desarrollar e implementar códigos de conducta.
  • Proporcionar mecanismos de información de fácil acceso, asesoramiento y apoyo.
  • Trabajar con las familias y las comunidades en general e involucrar a las organizaciones de la sociedad civil.
  • Los baños (que son espacios identificados como de riesgo) deben estar cerca de la escuela, en un lugar abierto y visible.
  • Asegurar medidas preventivas en los espacios donde los niños y niñas son más vulnerables a SRGBV (por ejemplo, en o cerca de los baños, en aulas y pasillos vacíos o el perímetro de la escuela).
  • Hacer partícipes activos en la toma de decisiones de la escuela al alumnado, familias y comunidades.
  • Establecer fuertes vínculos entre el hogar, la escuela y la comunidad.
  • Fomentar personas líderes comprometidas con los valores inclusivos y con un estilo de liderazgo que aliente a una variedad de personas a participar en las funciones de liderazgo escolar.

Estas aportaciones contribuyen a hacer de nuestras escuelas espacios seguros, amigables y de confianza, para convertirlas en lugares donde la SRGBV no tenga cabida y donde los niños y las niñas puedan aprender a liderar un mañana libre de violencia de género.

Si quieres, puedes escribir tu aportación