Sabido es que el parto vaginal es mucho más beneficioso que una cesárea, y a esto se ha aplicado Vanessa Bueno, una comadrona del hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Daba cuenta de ello La Vanguardia del pasado día cinco, exponiendo el sistema mediante el cual la profesional de obstetricia ha conseguido reducir las intervenciones quirúrgicas.

En cerca de un 40% de los partos sucede que el feto, en el momento de nacer, se coloca mirando al techo, con lo cual dificulta el parto natural y conduce a la realización de una cesárea. La experiencia y el talento de Vanessa Bueno la han llevado a diseñar un cojín que ayuda a la dilatación de la pelvis, facilitando de este modo que la criatura se coloque adecuadamente.

Se trata de un almohadón bastante grande que tiene una hendidura en la cual la parturienta, tumbada de costado, sitúa una de las piernas con la rodilla en el surco. Por lo común, al cabo de un par de horas el feto se recoloca gracias a que dispone de mayor espacio. Se elude así la cesárea, de modo que al mismo tiempo disminuye la morbilidad tanto de la madre como del neonato.

El ingenio de esta comadrona ha merecido aprobación y elogios unánimes, de forma que el benefactor cojín ya se ha normalizado, no solo en el hospital Vall d’Hebron sino en otras maternidades españolas. Valga felicitar a la inventora del instrumento así como a las mujeres que podrán utilizarlo de ser necesario. A la primera por su cuidado en medicina, por su interés en mejorar las condiciones de las parturientas; y a estas, por la suerte de contar con una innovación bienhechora, fruto de una mujer, la comadrona Vanessa Bueno.

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