Ana Amalia nació en 1723 y murió en 1787. Princesa de Prusia, era hija de Federico Guillermo I de Prusia.

Aunque llegó a componer y disfrutar de su pasión, la música, no pudo hacerlo hasta que murió el rey Federico Guillermo, que prohibía a sus hijos cualquier aspiración literaria o artística. Quizá tanta prohibición hiciera que tomaran aún más interés ya que, además de Ana Amalia, su hermano, que luego fue el rey Federico II el Grande, llegó a ser un reconocido flautista. El odio del padre de Ana Amalia por la música y por todo lo relacionado con ella no era el único problema que tenían ella y sus hermanos con él. Era un tirano con sus hijos, les trataba tan mal que Ana Amalia intentó huir de palacio cuando tenía siete años.

A la muerte de su padre, Ana Amalia se instruyó en la música. Tenía un gran talento y comenzó su formación con su hermano Federico. Posteriormente continuó su formación de forma sistemática en todos los campos de la música. Para lograrlo estudió con Johann Philipp Kirnberger, uno de los más destacados discípulos de Johann Sebastian Bach.  

Así se convirtió en una conocida compositora y patrona de la música. Su sólida formación hizo de ella una compositora profundamente autocrítica, lo que hizo que destruyera la mayor parte de lo que escribió a lo largo de su vida. Quizás por ello quedan pocas obras suyas: marchas, obras religiosas, sonatas, entre ellas una muy buena para oboe y órgano. No son muchas obras, pero suficientes para poder corroborar que fue una muy buena compositora.

A la vez, hizo algo muy inusual para su tiempo, se convirtió en coleccionista de partituras antiguas. Su enorme colección incluía composiciones de Georg Philipp Telemann, Händel y Johann Sebastian Bach. Su colección se encuentra actualmente en la Biblioteca de Berlín.