Lisa Manning, física y bióloga de la Universidad de Siracusa (Nueva York) ha estudiado recientemente el comportamiento de las células entre unas y otras. 

Ya en secundaria, la física demostraba su entusiasmo por la ciencia. Realizó un proyecto que descubría la cantidad correcta de azúcar para mantener a los microbios alimentados y el funcionamiento correcto del sistema mediante un modelo matemático. Construyó también una celda de combustible bioquímico que produce energía para los microbios. Por sus esfuerzos, ganó el primer lugar de la categoría de ingeniería en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Intel en 1998, un programa organizado por la revista científica Science News.

Más tarde, durante su posgrado en Física, Manning estudió el comportamiento de las partículas, también conocidas como materiales granulares, que pueden convertirse en líquido o en sólido cuando se juntan. Fue entonces, en 2015, cuando publicó su primer artículo [A density-independent rigidity transition in biological tissues] sobre el comportamiento de los materiales biológicos que, mediante una simulación, pueden atascarse. Resulta que la proteína que contienen las células les permite que se adhieran a otras células más cercanas y un esqueleto interno las endurece. Demostró que, cuando las células son más redondas y se adhieren menos entre ellas, se vuelven sólidas y se atascan, lo que puede llevar a enfermedades como el asma. Por ello, cuanto más alargadas y adherentes sean las células entre sí, más sanas resultan. Al reconstruir las vías respiratorias de un o una paciente con asma en la simulación, se observó que cuanto más se unían las células, más movilidad tenían y eso liberaba las vías respiratorias.

Así mismo, en octubre de 2015 también continuó con la investigación de las células en los y las pacientes con asma y publicó un artículo [Unjamming and cell shape in the asthmatic airway epithelium] en el que observó la interferencia de las células epiteliales -aquellas que recubren la superficie del cuerpo- en las vías respiratorias sanas de pacientes con asma. En este caso, dichas células no responden adecuadamente a lesiones causadas por virus, bacterias o contaminantes y ello conlleva un exceso de inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias.

En julio de 2017 publicó otro artículo [Using cell deformation and motion to predict forces and collective behaviour in morphogenesis] en el que aclaraba que las células se mueven físicamente entre sí mediante una fuerza mecánica ejercida incluso en el proceso embrionario, y este movimiento puede determinar factores de riesgo o indicar un buen estado de salud.

Tanto Lisa Manning como su equipo esperan aprender mejor cómo manejar la fuerza de las células en pacientes con asma y ayudar a que esas células se estabilicen, para mejorar o incorporar nuevos enfoques positivos en los tratamientos.

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