Shahzeen Attari, ingeniera de la Universidad de Indiana (Estados Unidos), se ha convertido en una líder del estudio sobre la percepción de las personas acerca de la conservación y uso de la energía y el cambio climático.

En 2009, después de graduarse en la Carnegie Mellon University, en Pensilvania (Estados Unidos), Attari se preguntó sobre cómo las personas podrían disminuir el consumo de energía frente al cambio climático global, y este hecho la marcó como una científica interesada en las perspectivas sociales y del comportamiento. Fue entonces cuando el psicólogo David Krantz y la psicóloga Elke Weber la reclutaron para el Centro de Investigación sobre Decisiones Ambientales, del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia.

Justo en ese año, en 2010, la ingeniera dirigió un estudio [Public perceptions of energy consumption and savings] según el cual las personas saben, sorprendentemente, poco sobre el uso de la energía y la mejor forma de ahorrarla. Los resultados se publicaron en 2010 y llevaron a la conclusión de la urgencia de campañas informativas sobre la conservación de la energía y su ahorro.

Sobre el cambio climático, Shahzeen Attari, junto con Krantz y Weber, realizó otra investigación en 2016 [Statements about climate researchers’ carbon footprints affect their credibility and the impact of their advice] que sugiere que los científicos y científicas pueden difundir un mensaje de conservación de la energía más efectivo si reducen sus propias huellas de carbono. Tiene coherencia, ¿verdad? Así mismo, también ha señalado la falta de comprensión sobre los sistemas de distribución de agua. Se preguntó a 457 estudiantes universitarios que dibujaran un diagrama sobre cómo el agua llegaba a sus casas y un tercio no supo dibujar una planta de tratamiento de agua potable que filtrara los residuos y, en muchos casos, faltaban las instalaciones necesarias para la distribución de agua potable.. Las conclusiones de esta investigación [Perception of water systems] se publicaron en 2017. Se espera que las personas puedan acceder a una buena educación sobre el funcionamiento de sus sistemas locales de agua, puesto que dicho conocimiento podría cambiar su actitud frente a las políticas sobre algo tan esencial para la supervivencia humana como es el agua.

De la misma forma, Attari considera que las personas somos también un sistema complejo y pretende observar cómo nuestras experiencias y sentimientos influyen en las opiniones sobre la ciencia del clima.

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