En agosto de 2017 Facebook ya propuso una patente para fabricar unas gafas de realidad aumentada, idea que estaba presente desde hacía un tiempo, pero que nunca se llegó a desarrollar por la falta de los recursos necesarios para hacerlo. Un año después, la idea sigue en pie y Facebook ha confirmado, por fin, que está trabajando en ella. 

El pasado octubre Facebook, y en concreto, el jefe del proyecto, Ficus Kirkpatrick, afirmó en el medio estadounidense Techcrunch que ya lo estaban llevando a cabo. Varias plataformas como Apple, Microsoft, con el desarrollo de HoloLens, o Google con Google Glass, que aún está en desarrollo, así como Startups como Magic Leaps o Thalmic Labs ya están empezando a lanzar sus primeras gafas de realidad virtual y auriculares. Este proceso tecnológico y la competencia en las TIC ha acelerado el proyecto de Facebook.

Estas gafas de realidad aumentada – también llamadas dispositivos AR– permitirían proyectar objetos virtuales en el espacio físico y/o proyectar en los ojos del usuario o usuaria imágenes y vídeos mediante unas guías de ondas con escáner bidimensional. Pero ahora que ya ha sido confirmado el proyecto, uno de los grandes desafíos que enfrenta la plataforma es la desconfianza que los usuarios y usuarias puedan tener frente a la red social que tanta polémica ha desatado en los últimos tiempos respecto a los asuntos de la privacidad. Las gafas de realidad aumentada recopilarían datos del mundo real para su funcionamiento y por ello son un motivo de desconfianza para algunos usuarios o usuarias.

Y aunque las redes sociales pueden suponer un peligro si no se manejan bien, no hay por qué alarmarse. Así como es posible que surjan problemas, los usuarios y usuarias también tenemos cada vez más herramientas para poder controlar nuestra información y marcar los límites, tal  como se ha dicho en artículos anteriores.

Y es que las nuevas tecnologías son una herramienta útil si se saben usar con moderación y correctamente.

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