En el más reciente estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la contaminación del aire, se han publicado datos preocupantes sobre cómo no respirar aire limpio afecta, a nivel mundial, un 93% de las niñas y niños. Esto es especialmente alarmante dado que se traduciría en cifras astronómicas de víctimas: más de medio millón de muertes de infantes al año a causa de la contaminación atmosférica, además de efectos secundarios en el parto, desarrollo neuronal, asma, otitis, entre muchas otras afecciones.

Reuters recoge las declaraciones de María Neira, la directora del Departamento de Salud Pública, Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud de la OMS, que teme que las consecuencias de no actuar y no reducir la contaminación tengan un impacto negativo en las siguientes generaciones.

El cambio de mentalidad y la preocupación por el aire que respiramos han de ser profundos y se deben hacer a todos los niveles, empezando por la misma persona (reciclar, cuidar el medio ambiente, utilizar medios de transporte público), por los líderes políticos (apoyar y aplicar leyes que reduzcan la contaminación) y por las empresas e industrias (reduciendo su tasa de contaminación y promoviendo el uso de energías limpias).  

Las medidas que el informe de la OMS propone se basan en el papel fundamental que también tiene el personal médico. Entre otras acciones, debería investigar, publicar y divulgar conocimientos científicos a toda la población y, en base a las evidencias científicas, proponer soluciones a los y las dirigentes políticos para que actúen y promuevan unas sociedades que respiren aire limpio para mejorar la salud de toda la población.

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