El trabajo de Anna Maria Sibylla (1647-1717), naturalista y pintora alemana, es muy importante; se la considera actualmente como una de las más importantes iniciadoras de la entomología moderna, gracias a las detalladas observaciones y descripciones, con ilustraciones propias de las metamorfosis de las mariposas que realizó a lo largo de su vida profesional.

En su época se creía aún en las ideas de Aristóteles, y así se aseguraba, que los insectos eran el resultado de la “generación espontánea” en el lodo en putrefacción, de modo que se designaba a estos animales como “bestias del diablo”.

Sin embargo, a Anna Maria le sorprendía cómo podían surgir hermosas mariposas de las orugas, así que estudió la metamorfosis, los detalles de la crisálida y las plantas de las que se alimenta la oruga. Con todo ello ilustró todos los estadios del desarrollo en su libreta de bocetos, lo que revolucionó la Entomología.

A la vez que ilustraba la metamorfosis, describió también muchos otros detalles de la evolución y vida de los insectos.

Mostró, por ejemplo, que cada oruga depende de un pequeño número de plantas para su alimentación y que, por lo tanto, los huevos eran puestos cerca de esas plantas.

Con este trabajo se puede decir que es una de las primeras naturalistas que observó realmente los insectos, lo que le permitió descubrir muchos aspectos sobre su desarrollo.

Los viajes científicos eran casi desconocidas en la época, por lo que su viaje a Surinam fue considerado una excentricidad. En este país observó y pintó a los animales y plantas autóctonos, los clasificó utilizando los nombres originales dados por los indígenas y describió los usos que les daban los nativos. La publicación de este trabajo tuvo una enorme influencia en su campo de estudio.

A lo largo de su carrera, Anna Maria describió los ciclos de vida de 186 especies de insectos y a través de su investigación empírica exhaustiva, ayudó a establecer las bases científicas de la Entomología. Por lo que se puede afirmar que es un referente para la entomología moderna.

Además, fue una mujer emprendedora, puesto que abrió su propio taller de pintura e ilustración solo para aprendizas.

En él experimentó con diversas técnicas, tejidos y desarrolló un nuevo tipo de acuarela que resistía múltiples lavados sin que los dibujos perdieran su belleza.

Secciones: portada

Si quieres, puedes escribir tu aportación