El presidente de la Asociación Mundial de Sociología (ISA) quiso ejemplificar el día a día de una joven que practicara su profesión en las formas que él consideraba mejores para la propia sociología y para la sociedad. Eligió que se hiciera un vídeo sobre Esther, que respondía a la sociología pública que la ISA quería impulsar.  En principio a ella no le hizo ninguna gracia, porque no le gustan nada los protagonismos, pero lo consideró un servicio más a la sociología y a la sociedad, que podrían haber hecho muchas otras personas, y que no debía negarse a la propuesta de la ISA. El vídeo se hizo y tuvo un gran éxito porque se difundió ampliamente y se proyectó en muchas audiencias públicas.

Cuando aceptó este encargo, no se esperaba que los acosadores sexuales de la universidad y sus aliados la tomaran con ese vídeo, con ella y con su vida, por haber sido una de las pocas profesoras que apoyó a las víctimas de esos acosos. El mismo día que el catedrático más denunciado se reintegraba a su puesto, una pequeña parte de periodistas lanzaron los ataques a las víctimas que tanto beneficiaron a ese catedrático (Omertá 14). Ese mismo 13 de junio del 2016, dos periodistas y otro chico que compartía sus mismas actitudes, conversaban orgullosos en twitter sobre cómo estaban atacando a quienes ellos mismos reconocían públicamente que eran las víctimas y a las únicas personas que las habían apoyado denunciando a ese catedrático cuando todo el mundo callaba.

Esos mismos dos periodistas se han vuelto a juntar en twitter con el que ha inventado más mentiras contra las víctimas (Omertá 8). Su diversión, atacando a las acosadas sexualmente en las universidades y a quienes las apoyaron, tiene significativos paralelismos con cómo los peores machistas se divierten en ciertas tabernas difundiendo mentiras sobre las víctimas de las agresiones sexuales contra las que las feministas y muchas otras personas nos estamos manifestando.  Aquellos son más mayores y se juntan en esos bares, estos, más jóvenes, lo hacen en twitter, exactamente para lo mismo. Y van de alternativos, pero eso no ha de extrañarnos, hay machistas y acosadores en todo tipo de ambientes como nos ha demostrado, entre otros muchos, el caso Vice.

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