Teresa Sáez pertenece al movimiento feminista desde el 1975, es cofundadora de la Plataforma de Mujeres contra la Violencia Sexista de Navarra, y fundadora del primer centro de atención a la mujer y casa de acogida en Navarra. Preside y coordina desde 1991 el servicio de atención a la mujer (ANDREA). Es desde su inicio miembra de Lunes Lilas.

¿Cómo surgió el movimiento de los Lunes Lilas?

Surgió en el año 2007, impulsado por la asociación Andrea. Se trata de una propuesta que nace de la iniciativa de mujeres que habían sufrido diferentes tipos de violencia machista y nos piden que salgamos por lo menos una vez al mes denunciando los asesinatos.

A los pocos meses ocurrió el asesinato de Nagore Lafage en las fiestas de San Fermín. Desde los Lunes Lilas movilizamos desde el primer momento, de hecho la madre de Nagore forma parte del movimiento. Y, desde entonces, éste ha sido uno de nuestros temas importantes.

Cómo acción, lo que hacemos es salir todos los meses recordando los feminicidios. No los que recoge sólo la ley. A la vez pedimos medidas concretas cada lunes y, en algunos de ellos, dependiendo de lo que haya sucedido, nos centramos en algún tipo de violencia, por ejemplo sexual. Nuestro trabajo es de denuncia permanente y constante.

¿Cuáles son vuestras principales demandas ?

Nuestro objetivo es acabar con la violencia machista y para eso entendemos que hay que comprender que esto no es un problema de las mujeres, sino que es un problema de derechos humanos que incumbe a toda la ciudadanía. De toda aquella ciudadanía que quiere convivir en un espacio democrático y de respeto mutuo. A su vez, no sólo nos dirigimos a la ciudadanía sino a todas las instituciones que la representan. Bajo ese paraguas, lo que siempre hemos dicho es que la única vacuna posible para acabar con las diferentes violencias machistas es la igualdad y, por lo tanto, el feminismo.

Hemos trabajado profundamente la ley, especialmente la de Navarra de 2015. Nuestro trabajo como movimiento de presión es de exigencia: hay tantas mujeres asesinadas, los recursos no son ágiles, falta formación en perspectiva de género en todo el sistema judicial, también en los servicios sociales, en los centros de salud… -que sabemos son la primera puerta de entrada para denunciar-. En definitiva, falta creer a las mujeres. Partimos de un prejuicio, de un sistema patriarcal, que ha dicho que las mujeres mienten cuando están explicando la violencia machista. Por lo tanto, hay que partir de creerlas y, a partir de ahí, poner los recursos necesarios.

¿Qué valoración hacéis de todos estos años de andadura?, ¿qué logros o pasos adelante veis que se han conseguido?

Nosotras también vemos la botella medio llena. En los años que lleva Lunes Lila, que van a ser ya once, la valoración es que en estos momentos tenemos una buena ley, se han puesto recursos, se ha hecho algo de formación, se está aplicando de manera transversal la perspectiva de género en muchos espacios y lugares… El problema que vemos es que transformar es lento, y hay que dar los pasos rápidos y ágiles para que existan todos los recursos. Y en esto creemos que está la botella medio vacía. Hay inversión pero no la suficiente, por ejemplo, en formación. Una formación que debe ser de obligado cumplimiento. Si no, lo que está pasando es que, día a día, tanto los juicios como los análisis que se hacen, no se hacen con perspectiva de género y ello conlleva que a las mujeres no se las crea y, por lo tanto, tengan mucha desilusión con el sistema judicial, que ya no vayan, e incluso que las que van acaben muertas.

¿Serían, por lo tanto, las medidas urgentes mayor formación y apoyo a las mujeres?

Es básico partir de creerlas, pero para creerlas hay que tener formación en perspectiva de género. Si no, no entiendes qué situación está viviendo esa mujer y por qué ha llegado hasta ahí. Por lo tanto, formación de obligado cumplimiento -no formación libre para que vaya cada cual- y el dinero necesario, no se puede escatimar ni un duro. Estamos hablando de 78 feminicidios, esto es un tema muy grave, pero no sólo por las mujeres asesinadas, sino también por todas las que lo están viviendo que solo unas llegan a denunciar. Esto hay que abordarlo con los recursos presupuestarios necesarios.

Un tema que nosotras hemos trabajado mucho es el de la violencia sexual. La ley de 2004 no la reconoce como violencia machista. Hay que hacer una ley específica de violencia sexual porque es algo muy importante en la vida de las mujeres y tiene que quedar recogido que existe, qué significa. Todo ello unido a que en el sistema educativo se lleve a cabo formación sobre sexualidad, concretamente de cómo tener una sexualidad basada en el deseo de ambas partes, nunca de la imposición y, por lo tanto, de la igualdad y del feminismo.

¿Qué papel tiene la investigación en violencia de género?

Lo de la investigación a nosotras nos parece fundamental. Tenemos que ir de la mano los movimientos, las instituciones, la ciudadanía y la investigación porque todos y todas somos un ente para poder entender que la violencia machista tiene que desaparecer de nuestras vidas y en ese sentido que se avale con investigaciones, que se determinen los términos y qué hay que hacer, en definitiva, todo aquello que ayude a comprender es una maravilla que se haga.

Todas estas acciones son urgentes. Llevamos más de un año desde la firma del Pacto de Estado, y las medidas tomadas han sido realmente escasísimas. Si firmamos un Pacto de Estado ante la situación tan urgente que estamos viviendo, lo que necesitamos es poner realmente las medidas que ahí aparecen. No puede ser que la clase política en general, ante 6 asesinatos en un corto espacio de tiempo, salga sólo un poquito a protestar con la chapa, debería llamar al paro general para darle realmente la importancia que tiene. Mientras siga siendo un suceso ante el que salgo, protesto 5 minutos y se acabó, y se queda en tercera o cuarta página en los medios de comunicación, evidentemente no va a tener la importancia social que debe tener. La respuesta tiene que ser colectiva de todas las personas desde el ámbito en el que estemos.

Una cosa importante que los Lunes Lilas hemos conseguido hacer, a raíz del asesinato de Nagore, es una actuación conjunta en materia de violencia sexual en los espacios de ocio. Este trabajo común se concreta en protocolos y un trabajo transversal, que en estos momentos está siendo valorado como una buena práctica a imitar, en el buen sentido, en muchos otros lugares. Ésta es la línea que hay que seguir: trabajar unidas para que sea toda la ciudadanía la que actúe.

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