Ante el fuerte control social que persiste en China, Zheng Xi, una estudiante de Hangzhou, ha lanzado una campaña contra el acoso inspirada en los “Silence Breakers” de EE.UU.

Mientras el efecto Weinstein se ha extendido por América, Europa y otras partes de Asia, ha habido un silencio casi absoluto en el territorio de China. Algunas mujeres han empezado a alzar sus voces aunque autoras como Leta Hong Fincher afirman que la censura del Partido Comunista es la culpable de tanto silencio. Los líderes políticos se sienten asustados con la idea de que una campaña como la del #MeToo pueda desmontar su condición de intocables.

Según The Guardian, se sospecha que las autoridades han ordenado a los medios de comunicación controlados que eviten una cobertura agresiva y profunda sobre las denuncias por acoso que llegan de los Estados Unidos, con el fin de no cuestionar a las autoridades del país.

Poco a poco, sin embargo, las mujeres están rompiendo el silencio en un país donde un estudio sugirió que el 80% de las mujeres había sufrido acoso sexual. Inspirada en los “Silenciadores” de los Estados Unidos, Zheng Xi, una estudiante de Hangzhou, lanzó recientemente una campaña pública contra el acoso sexual.

Desde 2012, se ha desarrollado una severa represión contra los derechos humanos, que ha llevado incluso a activistas a la cárcel. En 2015, cinco de las principales feministas fueron detenidas después de conspirar para distribuir calcomanías sobre el acoso sexual en el transporte público. Aun así, las feministas chinas siguen denunciando, conscientes de que es la hora de romper el silencio.

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