Estudiantes de derecho de Yale fueron a Corte Suprema para escuchar los testimonios de las supervivientes y para protestar contra la nominación del juez Kavanaugh // Twitter @johntweetswords

Al inicio de esta semana, estudiantes de Derecho de Yale han iniciado unas protestas exigiendo una investigación independiente sobre las acusaciones de mala conducta sexual contra el actual candidato a la Corte Suprema y ex alumno de Yale, el juez Kavanaugh, según informa el huffintonpost.

La Facultad de Derecho ha apoyado masivamente esta protesta cancelando las clases previstas.  Las y los estudiantes llenaban el campus protestando contra el abuso y contra aquellos que silencian a las víctimas.

Además, la propia comunidad de Yale ha impulsado dos cartas abiertas de apoyo  y solidaridad con las víctimass. La primera, promovida por mujeres de Yale en solidaridad con Deborah Ramirez, una de las posibles víctimas, y la otra, promovida por hombres de Yale, también en solidaridad con Deborah y otras víctimas.

En el Yale Daily News, se ha publicado un reportaje de investigación comparando el caso actual de Kavanaugh y Thomas. Ambos han sido denunciados por mala conducta sexual, ambos forman parte de la comunidad de Yale,  Thomas en 1991, Kavanugh, 2018, ambos denunciados cuando han sido candidatos a ostentar una posición pública reconocida y por tanto incompatible con el ejercicio de una función pública. Thomas fue protegido, a pesar de las denuncias de diferentes colectivos de mujeres que apoyaron a Anita Hill en su denuncia, y en las paredes de la universidad aparecieron incluso en aquel tiempo frases de apoyo a Thomas, y en contra de la superviviente como por ejemplo “Thomas gana, las mujeres pierden”, ahora en el mismo muro donde en 1991 se escribieron aquellas frases, los lemas son otros, lemas que sugieren un cambio masivo y sustancial hacia el apoyo a las víctimas, #StopKavanaugh”, “#IBelieveChristine” ,  “#IStillBelieveAnitaHill” (en referencia a la superviviente que no fue apoyada en su momento por parte de las instituciones).

La impunidad hacia el acoso sexual se está acabando, y el sueño de espacios seguros libre de violencia en todos los contextos cada vez más cerca.

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