Ayer, 11 de septiembre, se celebró el Día Internacional para la Prevención del Suicidio, un tema preocupante si tenemos en cuenta que en España fallecen entre 3.500 y 4.000 personas cada año -el doble de las muertes por accidentes de tráfico-, además de contabilizarse unos 8.000 intentos graves de quitarse la propia vida, según informa El País.

Por este motivo, el ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha lanzado una campaña de prevención que ha comenzado a dar sus primeros pasos. El pasado viernes 7 de septiembre tuvo lugar una reunión entre representantes del ministerio y entidades de profesionales y afectados, donde se plantearon las bases de la campaña y se comenzaron a diseñar estrategias publicitarias para su prevención precoz.

En esta reunión, participó –entre otras- la Fundación ANAR, que llamó la atención sobre el alarmante incremento de llamadas a su Teléfono de Ayuda a Niños y Adolescentes (900 20 20 10) con contenido relacionado con el suicidio y las autolesiones: en el año 2016, se recibieron en este servicio casi 3.000 llamadas frente a las casi 2.000 del año anterior. Su directora, Diana Díaz habla claro sobre el tema del suicidio y las autolesiones en infancia y adolescencia en un vídeo, donde resalta especialmente el papel de los padres y madres en la detección precoz de síntomas y signos relacionados, entre ellos, cambios de conducta y de carácter, aislamiento, tristeza o bajada en el rendimiento escolar.

Asimismo, la American Psychological Association (APA) ha publicado en su página web el documento Talking to Teens: Suicide Prevention, recomendando su lectura para padres, madres, educadores/as, maestros/as y cualquier persona que tenga relación con niños/as y adolescentes, y donde se exponen  los principales factores de riesgo, señales de advertencia y algunas pautas de actuación para la prevención del suicidio.

Un tema realmente prioritario, pues en España en el último año, 12 menores de 15 años y otros 247 menores de 30 años fallecieron por esta causa (INE). Un dato que demuestra que no solo los y las adolescentes y las personas adultas se suicidan, también los niños y niñas más pequeñas pueden estar riesgo. Estar atentas ante el más mínimo signo puede salvarlos de un sufrimiento mayor y un final trágico.

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