En un país donde todo está bajo el control de los reiterados ataques suicidas y el 60% de la población es analfabeta, con cuatro millones de niños y niñas privadas de educación, la educación se plantea como la única forma de combatir la violencia y mejorar la calidad de vida de las personas. Ya el Ministro de Educación plantea una respuesta al problema del terrorismo y el extremismo a base de educación: libros y lápices para todos los niños y niñas.

En Chaharrahi Sedarat, cerca de una escuela de niñas, el pasado 27 de enero una ambulancia con explosivos mató a 103 personas dejando heridas a 235. Shafigha Ahmadi Vardak, la directora de la escuela se reunió con el Ministro de Educación en la propia escuela para hacer frente al grave problema que se encontraron con la explosión de la ambulancia. Ambos plantearon la necesidad de implementar la paz como arma de lucha contra la violencia de los talibanes, para sembrar un futuro mejor para Afganistán. Del mismo modo que se plantea como reto conseguir que las niñas puedan llegar  a la universidad, a partir de la construcción de nuevas escuelas en todo el país que den cabida a todas las niñas que aún están por escolarizar.

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