La revista Gaceta Sanitaria ha publicado este mes un estudio llevado a cabo en el hospital universitario barcelonés Hospital del Mar, liderado por la investigadora Olivia Ferrández. Con el objetivo de mejorar la calidad asistencial, principal reto de cualquier centro médico, el estudio arroja luz sobre cuáles son los efectos de la medicación dada a pacientes hospitalizados entre 2014 y 2015.

Los efectos adversos de la medicación desencadenan complicaciones que suponen una prolongación de la estancia hospitalaria, un aumento del coste de hospitalización y una mayor mortalidad en quienes lo presentan. Por ello, en el desarrollo del estudio se cruzaron datos como las órdenes médicas informatizadas, esto es el tratamiento farmacológico,  y el historial clínico de cada paciente, en el que se incluye el sexo, la edad, la evolución del/la paciente, las pruebas que se la han realizado, etc.

Los resultados se extrajeron únicamente de aquellas complicaciones relevantes vinculadas con la medicación y que podían conducir a un estado negativo debido a la medicación. De los 44.870 pacientes ingresados, fueron detectados 4.578 problemas, de los cuales el 68% fueron ingresados/as en servicios médicos. Las áreas en las que se presentan más problemáticas son cardiología y la unidad coronaria (15,6%). Le siguen la unidad digestiva, neumología y nefrología.

Además, 499 fármacos distintos son los causantes de como mínimo un problema derivado de la medicación; 15 de ellos están presentes al menos en el 33% de los problemas manifestados. Entre dichos fármacos podemos encontrar la atorvastatina, la enoxaparina, la amoxicilina-ácido clavulánico, el bromuro de ipratropio y la levotiroxina.

Finalmente, se detectó que el 18,1% de casos era consecuencia de errores de prescripción médica en la orden médica informatizada, el 13,3% debido a las interacciones entre personal sanitario y el 11,5% a causa del desajuste de dosis causado por el desajuste de medicación en casos de insuficiencia renal o hepática.

Este estudio permite hallar estrategias que mejoren y optimicen la estancia hospitalaria de los y las pacientes. Algunos ejemplos son la formación sobre el uso de la orden médica informatizada, los necesarios ajustes de los tratamientos farmacológicos en casos de dificultades en la función renal o hepática o la mejora en interacciones relevantes.

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