Islandia un país que en los últimos años ha mejorado su índice de eficiencia ambiental (kg de CO2 emitidos/1000$ de PIB) y que lleva más de veinte años incrementando el uso de energía geotérmica para abastecer a su población. Según datos de la Orkustofnun National Energy Authority, sigue contribuyendo con pasos de gigante a la lucha contra el cambio climático.

La clave está en la única planta energética con unas emisiones negativas de CO2, una planta geotérmica que, además de producir energía, consigue capturar el dióxido de carbono e inyectarlo cristalizado en rocas de basalto bajo tierra, evitando su emisión a la atmósfera. Este proyecto piloto, de momento solo está disponible a pequeña escala, capturando el CO2 equivalente a un hogar en Estados Unidos, pero el potencial de esta tecnología, inspirada en la absorción del CO2 que hacen los árboles, puede llegar a contrarrestar en gran medida el cambio climático.

Para explicar el funcionamiento de dicha tecnología, la empresa impulsora, Quartz, utiliza la metáfora de los lacasitos: tenemos una bolsa de lacasitos de la que podemos comer todos los que queramos con la única condición que sean de color rojo. Si hay un caramelo rojo por cada 10, será más o menos sencilla la tarea. Si en cambio encontramos un lacasito rojo por cada 2500 totales, seguramente preferiremos comer otra cosa antes que enfrentarnos a la odisea de encontrar todos los lacasitos rojos. En el caso del CO2 pasa lo mismo: la concentración de CO2 en los puntos directos de emisión es del 10%, pero en el aire es del 0,04%, lo que equivale a una molécula cada 2500. Esta razón es la principal barrera económica para el desarrollo de esta tecnología

Pero aun así, las evidencias proporcionadas por el estudio de la Amercian Physical Society están teniendo mucha relevancia en el campo de la innovación energética, y empresas como Carbon Engineering (Canadá), Climeworks (Suiza) o Global Thermostat (Estados Unidos), ya están trabajando para desarrollar una forma viable de implementar y transferir esta tecnología y lidiar así con el cambio climático.



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